LIBRO BLANCO DEL COMUNISMO: Memorias de mi Generación

(1959-2000) 

Prefacio

 

 Yo tengo una larga y exitosa experiencia en el Ensayo Social, por tanto, soy una Ensayista Social, que irrumpe en el mundo de la Narrativa, partiendo de cánones propios. No me busco en otros y pienso, que no imito a otros. Esto no quiere decir, que no tenga Autores de preferencia y no haya soñado escribir de un modo tan genial y bello como Isabel Allende, cuyas obras me he leído a cuentagotas y siempre por un amigo, que me prestó un libro, u otra, que me lo regaló. Por ejemplo, La Casa de los Espíritus, la que considero su Obra cimera, es un libro que tiene vida, que se estremece en mis manos, según voy leyendo, algo similar me ocurre con la Biblia; DR. Marion Lenk, por habérmelo regalado. Cómo es bien sabido a nivel internacional, los cubanos, que hemos crecido y vivido en la Isla de Cuba en los últimos cincuenta años, nos hemos enfrentado a un contacto cercenado, censurado con el mundo de la Cultura, ante todo, por la limitada llegada de libros de autores del presente. 

En este oficio de narrar, mis referentes clásicos se sitúan en Latinoamérica y, con mucha fuerza, en Cuba en la Obra de Alejo Carpentier, en muy primerísimo lugar, seguido de José Lezama Lima con su masterpiece, Paradiso. Y, en el mundo de la Poesía, estará presente Gertrudis Gómez de Avellaneda solamente superada, a mis ojos, por Sor Juana Inés de la Cruz. Sin afectar a nadie en su orgullo personal, quisiera mencionar a dos autores latinoamericanos, por leídos y admirados, la ya mencionada Isabel Allende y Gabriel García Márquez. A éste último, sobre todo, por Cien años de soledad, que, como en el caso de Lezama, constituye su Obra Maestra; aunque, también, por novela tan bella y singular como El amor en los tiempos del cólera. Claro, que mentiríamos, si no se colocase en la base de todo conocimiento de la Lengua y de la Literatura a los pilares de la Cultura Peninsular, a través de los cuales se realizaron nuestros primeros contactos con el saber; a través de cuyas obras se nos enseñó a escribir nuestras primeras letras, a desarrollar el léxico y la mente. Es, precisamente por ello, que no he creído necesario detenerme en Cervantes, en Juan Ramón Jiménez con Yo y Platero[1], uno de los primeros cuentos, que cualquier niño de Lengua Castellana no sólo se ha leído, sino que sabe hasta la saciedad; en Bécquer, en Luis de Góngora, y otros muchos Poetas y Narradores con mayúscula, de los tantos que, con prodigalidad, han nacido en Tierra Hispana[2].

En lo personal, he recibido influencia de personas muy conocidas y menos conocidas; incluso, en ocasiones, siendo portadora de motivos distintos y una óptica diferente, como es el caso de nuestra Poetisa Dulce María Loynaz, la que hizo de su casa su fortaleza, como dirían los rusos “Moy dom - eto mayá krepost”; pero, sobre todo, han influido, en mí, MI PADRE, MI HERMANO MENOR Y MI MADRE[3], quienes desde mi niñez han sabido inculcar principios y sentimientos cristianos; en el caso de MI HERMANITO, que goza de la Gloria de JESUCRISTO, me ha llevado de la mano a CRISTO JESÚS. Es a Él a quién pretendo agradar y ser fiel sobre todas las cosas de este Mundo.

Es probable, que mi modo de expresión literaria no esté muy de moda; tal vez, alguien pudiese preguntar. “¿De dónde salió esta cubana educada a la usanza del siglo XIX español?”. Pues, de Cuba, y no soy una excepción. En mi modesta opinión, la vulgaridad, presente en la Sociedad, y aquí no sólo me circunscribo al ámbito cubano, que responde a un fenómeno social, vinculado con el rápido ascenso de las masas populares, con una elevada movilidad social, tanto en los planos educacional y ocupacional como geográfica, producto de un mayor nivel de desarrollo económico y, en consecuencia, la posibilidad de la existencia de Estados de Bienestar, no puede ser el patrón cultural, que se plantee una sociedad, como meta; por el contrario, los Comunicadores, en su acepción más amplia, nos encontramos en la obligación de difundir una Cultura y un mensaje enriquecedor. Aunque no, con ello, intente decir, que no deben estar presentes, como elementos de la Cultura, también, esos personajes y protagonistas populares, que, con tanta sabiduría y de forma simple, nos hacen entender lo hermoso del sentido de la vida; nos hacen reír y llorar, sobre todo, reír con ese humor popular un tanto chabacano, espontáneo y de una frescura inigualable. En mi forma de decir, no es antigüedad, sino corrección, lo que he pretendido esté presente. Espero haberlo logrado y seguirlo logrando en mi labor literaria futura, así como se me perdonen algunas palabras obscenas, pocas, que he introducido, en el texto, en busca de fuerza y veracidad en la expresión.

Mi estilo, como el de cualquier escritor que intente ser auténtico, va a estar estrechamente vinculado con la parte central de mi experiencia emocional e intelectual, va a formar parte de mi forma de expresión; es mi individual modo de expresar la vida, el pensamiento y su interrelación. Quién me lea, tanto en LIBRO BLANCO DEL COMUNISMO como en VALS PARA KARLA, de inmediato reconocerá mi pluma, al igual que es reconocida en mis ensayos sociales y artículos, a pesar de la diferencia en la forma de expresión, mensaje y medio. Desde mi punto de vista, el estilo está determinado por un conjunto de factores, que van desde el nivel intelectual, la instrucción, el medio en que se ha desarrollado, la personalidad del autor hasta el modo de expresión de la imaginación. Y, con ello, no pretendo agotar los factores, que influyen en la conformación de un estilo individual, el que es tan propio como las huellas digitales. Por ejemplo, aún considerándola una buena escritora de novelas[4], yo nunca hubiese podido escribir como Zoé Valdés, tampoco lo hubiese intentado, pues mi experiencia de vida es muy diferente. Zoé nos puede ofrecer un segmento de la Sociedad Cubana, el cual es evidente, que conoce muy bien, y nos lo puede regalar con sus verdaderos matices.

En cambio, yo he sido el “Lente”, que ha intentado fotografiar una sociedad totalitaria desde dentro, desde su origen, a nivel microsociológico; con la frescura de una niña, que se enfrenta a cambios trascendentales: los observa, a la vez, se involucra, hasta el preludio de la muerte anunciada, paraodiando un título de García Márquez. Para ello, uso mi experiencia de Investigadora Social en el campo de la Sociología. Combino técnicas de estudio sociológico: la observación participante, la historia de vida y el rapid appraisal, así como se hacen reflexiones desde el conocimiento de una sociedad estudiada, al tiempo que, experimentada en propia carne. La Autora es la Observadora, que participa en procesos sociales, que se van desarrollando en su entorno a lo largo de un período, que abarca los últimos días de 1958 (los “Últimos días de una casa”, como tituló Dulce María Loynaz el libro publicado en España, casualmente, el 31 de Diciembre de ese mismo año) hasta mediados del año 2000, casi la existencia completa de la Revolución Cubana en condiciones socialistas puras, para marchar al extranjero tras la década trágica de los ’90.

El exilio y la emigración cubana, calificados por muchos en calidad de diáspora, haciendo un paralelo a la del pueblo judío. A ello, se puede añadir, que es uno de los resultados de los traumas de la Revolución Cubana. Por medio de la historia de vida personal, en la que se van insertando fragmentos de las historias de vida de los personajes secundarios, se describe todo ese período en los diferentes escenarios recorridos por la autora en su bregar por el Mundo y por Cuba; entretanto, en momentos desprendidos de su experiencia profesional, a través del rapid appraisal, se llega a conocer realidades tales como: la de la carbonera de la Ciénaga de Zapata o los primeros impactos de las medidas aplicadas a la Sociedad en la década de los ’90 en el ámbito agropecuario y el comercio los productos de ese sector de la Economía. A pesar de la utilización de técnicas de investigación sociológicas, en LIBRO BLANCO DEL COMUNISMO, se logra, que no dé sensación, y de hecho no lo es,  de ensayo social, sino de una obra literaria, que, de facto, constituye un documento de carácter histórico y sociológico, sin tampoco ser una Historia en términos de las Ciencias Sociales. Es una Obra literaria, en que la Autora aprovecha su experiencia en la producción de historias sociologizadas, sobre todo humana, para reflejar la sociedad totalitaria comunista en sus años de vida en Cuba, sus diferentes etapas de estudio en la fenecida Unión Soviética; sus vivencias de la Perestroika y la caída del Bloque Socialista; su impacto en una Cuba agonizante y tambaleante, así como momentos de la presencia e influencia del Gobierno Cubano en procesos sociales de países como El Salvador, Nicaragua, Angola y otros mediante la llamada solidaridad internacionalista. También, muestra cómo la Autora tuvo conocimiento de la presencia de etarras en La Habana y su encuentro con el terrorismo, como fantasma oculto, en una angustiosa espera en el Aeropuerto de Barajas, en Madrid. Pudiese decirse, que estamos ante una novela histórica sociologizada de corte testimonial del proceso revolucionario cubano en su vinculación con el Bloque Soviético, en su carácter de supuesto agente internacional del Socialismo en el Tercer Mundo, subvertidor de la estabilidad del mundo capitalista, tanto desarrollado como subdesarrollado. En fin, una historia sociologizada novelada, una novela histórica del presente, sin ser novela, sobre una generación, también,  de las que le acompañaron, y de su evolución hacia una postura de centro, a través de su conversión cristiana[5], comprometida con la verdad.

Me referiré, en cuanto a técnica expresiva, al diálogo, pues pudiese llamar la atención la forma, en que está intercalado en la misma narración, lo que constituye parte de mi estilo de Narradora. Ésta es una de las cuestiones, que me planteé a la hora de sentarme a escribir. Introducir diálogos de la forma tradicional, a costa de la perdida de ritmo, hubiese sido mutilar el relato, en tanto, la manera escogida lo refuerza; le da vida. Considero, que esa misma técnica expresiva combinada con una narración ágil y amena ha permitido mantener un ritmo dinámico y balanceado en el transcurso de toda la Obra, deteniéndose, sólo lo estrictamente necesario, en un tema para pasar a otro con agilidad. A ello, también ayudó el hecho de haber jugado con el tiempo, que si bien, en sentido general, pudiese considerarse el desarrollo cronológico, se retoza con el tiempo en un ir y venir del pasado hacia el futuro, y viceversa, así como se adelantan, con breves pinceladas, futuros desarrollos, lo que incita al lector a avanzar con avidez por las páginas de una extensa obra sin agobiarlo.

Su lectura es amena, atrapa al lector desde las primeras líneas, yo diría que desde la primera oración: "¿Yo estuve loca? ", y lo va llevando a los diferentes ambientes, en que me desarrollé, a los diferentes procesos sociales, lo transporta de Santiago de Cuba a La Habana, de La Habana a Moscú, pasando por un fabuloso viaje en barco a través del Atlántico y el Mediterráneo, con escalas en Odessa, Kiev, Crimea hasta la remota Siberia; lo hace vivir en el mundo de los estudiantes extranjeros en Rusia, lo mueve en diferentes direcciones por el territorio de la fenecida URSS hasta conducirlo de regreso a La Habana. Impresionarlo con una entrada por mar; con una ciudad, como fue vista por los abuelos a su llegada al Puerto de La Habana. Hace vivir al lector una Habana diferente, a la que se le ha vendido en los últimos tiempos, pero que existe. Encontrará en sus páginas no La Habana marginal, sino la envuelta por la atmósfera universitaria, intelectual, la de otros barrios, la de los barrios y repartos fuera de la Habana Vieja y Centrohabana; también presenta la represión política y el control dentro del Centro Universitario, a nivel de lugar de residencia. Mas, no sólo se desarrollará en La Habana, sino que se recreará y paseará por diferentes puntos de la Isla, así como recorrerá varios escenarios internacionales.

No es un libro para sufrir. En él, no se hallará rencor. Muestra los entresijos de la Sociedad Comunista y cómo los niños, que crecieron con la Revolución, tuvieron que ir descubriendo por sí mismos la forma de hallar un pensamiento propio y enfrentar las consecuencias de expresarlo en una sociedad desarticulada, controlada, reprimida, sin referencias democráticas, y sin el conocimiento de sus derechos y libertades. Consecuencias, que llevaron a algunos a navegar por el mundo de la locura y hallar su salvación en manos de JESUCRISTO.

Por otro lado, se pudiese ubicar la trilogía en el género de Testimonio, al cual pertenece con todo derecho, tanto por lo que narra como por los personajes, los cuales no son obra de la ficción, ni se esconden tras nombres falsos. No obstante, el modo en que está escrita permite al lector disfrutarla, cual novela. Una novela, en que se sabe, que todo lo que se narra responde a la realidad sin disfraces. Las buenas novelas no son más que el producto de una realidad retocada. Al fin y cabo, los novelistas tomamos, inclusive, a nuestros personajes de la vida real: es sabido, que Aghata Christie escogió a muchos de sus personajes al viajar en tranvía; en su caso, escogía una fisonomía, un rostro, que estuviese en concordancia con el personaje psicológico. En tanto, mi primera novela, propiamente dicha, VALS PARA KARLA, a la hora de escoger a mis personajes di preponderancia a las características psicológicas de personas, que se han movido en mi entorno; aunque, para ser franca, no me detengo en la descripción física de aquéllos, mis personajes protagónicos. Prefiero, que el lector se los invente físicamente; les ponga rostros, que imagine al oír a cada uno de ellos, al penetrar en sus pensamientos. En LIBRO BLANCO DEL COMUNISMO: Memorias de mi Generación, los personajes secundarios, que inevitablemente acompañaran al personaje central en la narración, adquieren las características de protagonistas por la fuerza y veracidad de sus historias, con independencia de contar con una presencia en forma puntual. Me atrevería a afirmar, que no hay nadie que lea la Trilogía y pueda olvidar a Marlén Vistel, a Digna Sardiñas, a las siluetas fantasmagóricas con machetes en las manos, saliendo de un campo de caña y muchos otros.

En tanto, VALS PARA KARLA es una novela pura, considerada como un género de ficción, aunque su hilo conductor es testimonial. Es una novela destinada para el entretenimiento culto e instructivo; coloca al lector ante la necesidad de adoptar posiciones, revalorar sus puntos de vista; responde a los intereses de lectores exigentes en el plano intelectual y estético, la presente Obra se inserta en esa línea divisoria, difusa, que le permite a la novela participar de otro y en otros géneros, ser realidad, convertida en novela testimonial suprarrealista.

En su desarrollo, la estructura de LIBRO BLANCO DEL COMUNISMO es abierta. No aspira a desentrañar un misterio, sino una sociedad que se oculta mediante la demagogia y el cerrar los ojos de los que viven otra realidad, y pretenden, que un fenómeno tal no los amenaza, restando importancia al germen, que lleva en su interior, pinta las paredes, habla desde la tribuna y medios de comunicación, desfila con banderas y lemas... No es asunto de izquierdas y derechas, sino de métodos, de dirección de los procesos.  Además, la Obra presenta las características de una novela cerrada, porque la Autora de antemano, desde el comienzo mismo, se plantea, conoce la primera y la última oración del libro, hasta cómo va a ser escrita, así como la estructura interna de la obra, mediante un plan bien estructurado y detallado, propio de una estructura cerrada. Sin embargo, en el transcurso de la narración, hay un nivel de flexibilidad, que permite introducir nuevos temas, desarrollar puntos de vista y presentar la sociedad, en que se desenvuelve, desde diferentes ángulos, característico de una estructura abierta.

La Obra fue pensada, como una trilogía de testimonio, aunque el intento de su primer lanzamiento al mercado editorial se realizó desde la forma de novela; una novela en un solo volumen compuesto por tres partes. Más tarde, se pensó publicarla en dos tomos: el primero, que abarcase el Primer y Segundo Libros y, el segundo, el Tercero. Cada una de las partes de la Trilogía, aunque conforma un todo, es una “novela” en sí misma; puede leerse por separado, sin que, con ello, deje de recibir el lector un mensaje valioso, en el que no solamente le interesará la narración, sino también otros valores formales, psicológicos, filosóficos, religiosos, morales, etc. Hoy, vuelve a presentarse en su forma original, como fue concebida, es decir, como trilogía, en 3 tomos.

Hacia el interior de los libros, que la integran, la Obra fue dividida en capítulos, en los que se cuida con esmero el balance entre sí; no obstante, no se sacrifica el aspecto narrativo en aras del balance a toda costa, lo que se pone de manifiesto, en primer lugar, en la extensión de los libros, donde el Tercer Libro, Ovejas y lobos, tiene un mayor peso en cuanto a cantidad de páginas y fuerza narrativa, por concedérsele una mayor importancia a la experiencia personal y es, a través de ella, que se refleja a la sociedad en crisis.

La Autora toma su propia experiencia de vida, como pretexto e hilo conductor, no considerándola sus memorias, sino las Memorias de su Generación, presentadas cual novela de no-ficción, donde el verdadero personaje protagónico es la Sociedad, que le ha servido de contexto. Esto se pone de manifiesto desde que comienza el Primer Libro, En el Bosque: se presenta a una generación expuesta a un cambio social trascendente, que intenta cambiar de raíz las tradiciones, convenciones y enfoques sociales, y trabaja por sentar nuevos principios éticos, en contraposición a los principios morales del hogar, de la familia. Una generación, que apenas inicia sus pasos por la vida, afronta la ruptura familiar y social; crece y se educa en un sistema socio-económico diferente al de sus padres y abuelos. Podría considerársele la primera generación puramente socialista, integrada por aquéllos, que comenzaron la escuela con el cambio revolucionario, aunque, a ella, también corresponde incluir al conjunto de niños, que se encontraba realizando estudios primarios y, en menor medida, secundarios, aunque no están exentos. Generación, que muchos años más tarde recibiría, en Cuba, el cuestionable nombre de “Generación Perdida”, pues está conformada por aquéllos, a los cuales, según la generación en el poder, no les corresponde el mismo, no tendrán acceso a él, encontrándose esta aseveración en contraposición con el hecho de ser el grupo humano más calificado dentro y fuera de la Isla.

El Segundo Libro, El Camino,  comienza con una etapa adulta, con el desarrollo de la vida universitaria en el extranjero, precedida de un fabuloso viaje a través del Océano Atlántico, marcado por el encuentro con otros; con una Unión Soviética, en que los hijos predilectos de esa generación viven un proceso al que pudiese llamársele “Rusificación”, más bien, de Cosmopolización. Se está en presencia de un grupo generacional, cuya aparentemente única enseñanza recibida ha sido en el marco del Sistema Comunista, en la Escuela Comunista, en la Universidad Comunista, pero que, al mismo tiempo, se abre a una experiencia cosmopolita, que, inevitablemente, influirá en su modo de analizar y vivir, lo llevará a su centro de trabajo, a su entorno y condicionará una futura ruptura con los patrones sociales tradicionales.

En el Tercer Libro, Ovejas y lobos, de regreso de vivir la Perestroika y el derrumbe del Bloque Soviético, unido a su experiencia de Encuentro, la Autora opta por ser consecuente con el desarrollo de su pensamiento cuestión habitual en su modo de ser. Ello le llevará a vivir bajo el acoso político y psicológico del individuos ultra-ortodoxos y oportunistas, que usan los mecanismos del Régimen con fines propios; se verá obligada no sólo a cambiar de puesto de trabajo, sino también de especialización, del mundo de las Relaciones Económicas Internacionales transita por el de la Sociología Rural para, tras un “receso” y renovadas fuerzas, crecer a la Literatura. Esto le permite conocer a Cuba por dentro y en sus tres niveles: en la esfera externa, en el nivel macroeconómico, y microeconómico y sociológico. Con una salud resquebrajada, al borde de la muerte, parte a la tierra de sus abuelos, a España, a la Madre Patria, ya preparada para el inicio de su Carrera Literaria.

No es un libro político, a pesar de que al estar presente la Sociedad, como personaje protagónico, y  se aborden necesariamente cuestiones de carácter político. Es un libro escrito con amor y desde el amor, en que se ha tratado de comprender los diferentes procesos y momentos, que nos ha tocado vivir a mí y a mis conciudadanos, y a todos aquellos, que hemos transitado el duro camino de una Sociedad Totalitaria, con independencia del signo. No obstante, un largo período de meditación y oración han permitido borrar cualquier vestigio de rencor y hacen posible una escritura amena, suave, moderada.

Por más que se intente explicar el estilo, el lenguaje, las técnicas de narración, el ritmo, la estructura presentes en la Trilogía, que, con toda probabilidad, podrá ser de utilidad a la hora de captar la intención y algunos matices, el pleno disfrute y comprensión  de lo narrado, solamente, será posible percibir en toda su magnitud y las características propias de la Obra con la lectura de la trilogía LIBRO BLANCO DEL COMUNISMO: Memorias de una Generación, que le ha tocado navegar por el difícil y, a la vez, enriquecedor camino del Comunismo e intentar resolver la tarea de la democratización de la sociedad; buscar la reinserción al mundo contemporáneo. También, decirles, que gracias al Socialismo real se ha avanzado en el plano social en el Capitalismo. Pues, la defensa del Sistema Capitalista ha estado vinculada a satisfacer las necesidades sociales, a través de una mayor distribución de la riqueza y al aumento del bienestar, en general, disminuyendo el atractivo de las mayorías hacia las reformas sociales habidas lugar en la Unión Soviética y disminuir, así, el enfrentamiento de clases sociales, el antagonismo entre capitalistas y obreros. He, ahí, el rol positivo del Socialismo y el Comunismo en la Historia Humana, a nivel global. En cuanto a la estructura de la sociedad y algunos aspectos de las relaciones sociales, representó un paso atrás en la Historia, sólo a un nivel más alto.

                                                                                                                                                                   La Autora.  Santander, 16 de Marzo de 2003

 

 

 

 



[1] Me tomo la libertad de enmendarle el título, porque un burro, jamás, puede ir delante de un ser humanO no ser que se le esté dando con la vara. Tampoco, puede ir el humano con minúscula y el burro con mayúscula. Claro, que se debe a la cortesía de la Lengua Castellana, pero ésta ha costado malentendidos en la Historia Humana.

[2] Al decir “tierra hispana, se hace referencia a toda la hispanidad, ubicada a ambos lados del Océano Atlántico.

[3] En la Trilogía se mantiene las minúsculas, al referirme a los miembros de la Santísima Trinidad, que nos han visitado y preparado el Camino de expresión de LA ALIANZA DIVINA, de un modo que no podemos comprender con la lógica humana, porque en el momento de la escritura, aún, no se me había revelado qué cuerpos habían poblado.

[4] Cuando califico a Zoé Valdés, como novelista, lo hago en base a sus mejores libros publicados; jamás, a sus artículos, y nunca he visto la versión original de sus trabajos. Ignoro, si pasan por alguna firma especializada en corregir estilo y redacción. Ella sabe conformar sus personajes y tiene una historia, y la desarrolla. En mis primeros años de estancia en España, no sabía, que existían empresas para arreglar libros.

[5] Al DIOS BUENO, que nos mima y nos respeta, que nos quiere dignos y orgullosos de ser sus hijos; al DIOS JUSTO, entendido como BUENO, COMPRENSIBLE, DIVINAMENTE HUMANO Y HACEDOR DE JUSTICIA, DE LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD; al DIOS DUEÑO DE LA PALABRA, QUE SU PALABRA ES SU CARTA DE PRESENTACIÓN, PORQUE ES PALABRA DE VERDAD, DE JUSTICIA Y DE RESPETO; AL DIOS TODOPODEROSO, QUE REINA SOBRE VIVOS Y MUERTOS, SOBRE LO VISIBLE Y LO INVISIBLE, SOBRE LO MATERIAL Y LO INMATERIAL.