VALS PARA KARLA O PLAGIO

             Crítica Literaria del Dr. Amaro Soladana Carro

 

                   

                                          

                    La novela Vals para Karla o Plagio, de Andrea Tutor, nos ofrece la historia (mejor sería decir la intrahistoria)  del amor entre dos mujeres jóvenes, Carolina y Karla, procedentes ambas y  formadas en países de estrictas estructuras socio-comunistas. Becadas por sus respectivos gobiernos,  República de Cuba y República Democrática Alemana,  coinciden en el Moscú universitario de los años 70. En ese ámbito estudiantil, “dos mujeres, que se saben mujeres y les gusta ser mujeres, que no gustan de otras mujeres, se aman y atraen sexualmente; se encuentran una frente a la otra  separadas por un muro de indecisiones, de prejuicios y de miedos sociales”.  Desde la simple amistad, hasta la plena comunión amorosa, ambas habrán de recorrer  un largo y penoso camino, cuajado de obstáculos.

                     Este podría ser, a grandes rasgos, el tema argumental de esta original obra, ópera prima de la autora en su incursión en el mundo de la ficción novelística, pero a  la que llega como el fruto maduro de un largo proceso literario, cuajado de  ensayos sociales, artículos de opinión, una trilogía testimonial y poemática lírica.

                   El final  de la obra, sugerentemente feliz, bien pudiera haber ido en  dirección contraria, sin que ello afectase, en lo más mínimo, la esencia del relato, ya que la propuesta fundamental de la autora parece consistir, ante todo,  en mostrar el intenso y doloroso proceso vivido, en circunstancias adversas, por  dos seres humanos en la órbita del amor con toda la carga que ello supone de vivencia gozosa, natural nobleza y hasta de espiritual transcendencia. 

                     La novela se presenta en lo que la misma autora denomina estructura asimétrica, es decir, constituida por tres capítulos de desigual extensión e intensidad, siendo la parte central, titulada “Una mirada al pasado”, la que conforma el cuerpo del relato. En ella, Karla, la protagonista alemana, en una especie de diario personal o de soliloquio íntimo y en una sucesión ininterrumpida de narraciones, descripciones, diálogos, cartas y reflexiones personales, describe retrospectivamente todo el proceso, así como las innumerables vicisitudes de la relación amorosa. El discurso narrativo resulta temáticamente denso, es decir, profundo, consistente, intenso. Ello no impide la fluidez en su lectura.

                    Karla comienza el relato justo en el momento, en que llega a Moscú en calidad de estudiante becada de Economía. Mujer de extraordinaria belleza, inteligente y culta, representa la inexperiencia, la inseguridad y la espontaneidad en la acción directa. Ella es la que, aún sin pretenderlo, provoca y dinamiza el lance amoroso frente a Carolina, también estudiante de Economía, algo mayor que Karla, más reflexiva y segura, menos impulsiva, pero con una gran capacidad de sugerencia para atraer e incitar. Cuando la distancia y las circunstancias las separan, Carolina, siempre segura de un final feliz, sabrá respetar pacientemente las dudas  y los tiempos psicológicos de aquélla.

                    Siguiendo el símil musical del título de la novela, bien podríamos  denominarla igualmente “Paso a dos para Carolina y Karla” porque, en efecto, tanto los diversos escenarios de la acción (Moscú, Berlín, Madrid, Ámsterdam Cuba, etc.),  como los variados ambientes y acontecimientos (caída del Muro de Berlín, reorganización de los países socialistas del Este…) servirán admirablemente para referenciar la acción en espacios y tiempos reales, pero, finalmente, será el protagonismo de éstas, el que centre la intencionalidad de la autora. La misma suerte correrán los múltiples personajes, siempre bien definidos, que transitan por la obra, cuya función se reduce a servir de contrapunto, estímulo o revulsivo a la personalidad y a la acción de las protagonistas.

                     El Arte y la Literatura  se inspiran en la realidad concreta, que  nos rodea o que nos imaginamos para, posteriormente  -y, de ahí, su grandeza-  crear una nueva realidad autónoma y original, que trascienda el mero acontecer humano para sugerir una verdad más honda y universal. Tal vez sea por eso por lo que, más allá de la anécdota de la  historia concreta de las dos protagonistas, la autora parece remontarse a la categoría de la condición humana en su presupuesto más esencial y profundo de la relación amorosa. Igualmente, podría ser esto lo que intenta insinuar cuando, hacia el final de la obra, se observa que todo  -ideales personales y familiares, construcciones sociales y políticas-  ha sufrido un inevitable y ciego derrumbe, incluido el intento de suicidio por parte de Karla, y la autora hace surgir de nuevo la luz del amor, como un fuego elevado y esclarecedor.

                    La autora confiesa haberse informado durante varios años en el estudio de la Psicología General y, particularmente, en el de la pareja, así como en el conocimiento de la sexualidad humana. El resultado, patente en la obra, es un convincente análisis de un proceso sentimental bien dosificado desde la simple amistad  y el atractivo difuso a la plenitud del amor. Un camino largo en el tiempo –unos veinticinco años- y doloroso en su proceso, repleto de dudas, alejamientos físicos y psicológicos, y, siempre, bajo el temor latente al contexto social y  a sobrepasar los límites de una relación física, que diera al traste con lo que ambas mujeres –particularmente, Carolina- consideran  natural, excelso, cuasi sagrado y, desde luego, insustituible.

                    “La poesía – como la novela o como el arte en general- dice Pierre-Jean Jouve, es un alma inaugurando una forma”, lo que equivale a decir  que cuantos pensamientos  o sentimientos sea capaz de engendrar el espíritu humano sólo a través de su formalización, artística en este caso, adquieren consistencia y originalidad. De ahí, la importancia de esa configuración explícita, que llamamos forma. Andrea Tutor ha sabido dotar a su historia, además de dinamismo y densidad psicológicos, de una fuerza expresiva y una fluidez comunicativa capaces de impulsar al lector a meterse en la piel de los personajes, siguiendo sus vicisitudes, así como de suscitar en él una seria reflexión sobre los diversos aspectos, motivaciones y circunstancias, que configuran el amor humano. Un amor entre dos mujeres  -poco frecuente, como temática, en la Narrativa Hispánica- al que la autora, a través de la voz de Carolina, trata de dar una dimensión altamente ética y religiosa. Dimensión, tal vez, expresada de manera más explicita que sugerente y más próxima a la  apología que a la persuasión literaria que cabría esperar.

                    En un intento de síntesis final, bien podríamos decir que la novela Vals para Karla o Plagio,  de Andrea Tutor, resulta:

   -Actual, verosímil, original  y densa en su temática.

   -Nítida en su planteamiento.

   -Ambiciosa y audaz en su intención, y

   -Eficaz en su expresión comunicativa.

 

                                                            Santander, abril, 2010

 

 

                

Nota: Dr. Amaro Soladana Carro, Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Salamanca, Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Navarra, Catedrático de Lengua Española y Literatura Hispánica; Especialista en Poética, Ensayista. Cuenta con varias publicaciones especializadas, entre ellos, libros y ensayos, destacándose La poesía de Eugenio de Nora (Premio Fray Bernardino de Sahagún, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1987). Castellano, natural de León en España; en la actualidad, reside en Santander. El Dr. Solada ha sido el primer intelectual, que ha leído y comentado la Obra escrita de ANDREA TUTOR, en su primera versión, sus 5 primeros libros.

 ANDREA TUTOR tuvo la gran oportunidad de trabajar en, y con, la Biblioteca del Dr. Soldana; leer su Tesis de Grado para obtención de su Doctorado sobre “La Poesía de Eugenio de Nora”. Esto le permitió a la Dra. Cary Torres internarse en un nuevo campo del saber para, de forma autodidacta, llevar a cabo un estudio sobre la estructura de la novela, entre otros temas literarios, antes de adentrarse en el mundo de la Narrativa. En el entorno divino de esa biblioteca particular especializada, con la vista en los nevados Picos de Europa, brillando al sol, al igual que los verdes y resplandecientes valles, visibles desde Santander, y el Mar Cantábrico al frente, se escribió la primera novela del Realismo Romántico del s. XXI, VALS PARA KARLA.