ANDREA TUTOR

 

CREADORA DEL REALISMO ROMÁNTICO DEL S. XXI

 

La partida

 

 

 

En esta partida, que no fue por el Malecón,

se me ha quedado la vida, roto el corazón.

Cuán diferente a aquélla en plena juventud,

en una tarde estival con La Habana al frente,

la Cabaña y el Castillo del Morro detrás;

y el Sol, sacando destellos plateados de la mar,

mientras el Estrecho se lo tragaba,

cual naranja engullida por la profundidad.

Subidos al muro, agitando banderas,

corriendo por el Malecón, todos en un frenesí,

que enfatizaban pancartas, gritos,  abrazos…

¡La Habana despedía a los estudiantes,

que  partíamos a la desconocida Moscú!

Vi la ciudad desde más allá del Malecón

y recordé que un día del mismo modo

partió el Ejército y el Gobierno español,

cantando habaneras y oprimido el corazón.

Han sido muchas partidas sin preocupación,

pero en ésta me iba la vida

y, antes de partir, me sumí en una depresión.

Fue una de mis grandes despedidas,

de esas de un “aquí jamás volverás”,

mientras dejaba tantas cosas queridas

y que nunca podré olvidar.

El quedarme me costaría la vida

y era muy poca la que me quedaba ya.

Me despedían entre palabras sentidas,

con una mezcla de alegría, esperanza,

lástima y tristeza ante la partida final.

¡No, muchachos, aún hay tiempo para más!