ANDREA TUTOR

 

Creadora del Realismo Romántico del siglo XXI

 

La Casa de los Vetti

 

Pompeya paró su reloj

hace veinte siglos;

siglos que son años

para un recién nacido.

 

Apolo, el Arquero,

cuida de su Venus,

cual si se tratase de un niño,

para que pasen los años,

que parecen siglos.

 

Dios en calidad de Arquero

contempla a Príapo envanecido,

el que coloca su falo sobre un platillo,

mientras extiende la mano,

con el crédito vencido.

 

Se enorgullece de su pene,

{que deshizo

{en las entrañas de Pompeya,

frías, como granizo.}

 

Es que el terremoto

a ella ha vencido;

mas el Vesubio la envolvió

antes de haber sucumbido.

 

La Casa de los Vetti,

famosa por sus frisos,

se ensoberbece de sus puertas,

se envuelve en mitos

[y, así, no ver

que ha perecido.]

 

En su segunda muerte,

Pompeya se vende al vandalismo

por unos cuantos centavos mal

[habidos,

provenientes de turistas

en  calzones cortos,

desvestidos.]

 

¡Respeten a Pompeya, mal nacidos,

ella es una Reina entre mis hijos!

 

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