ANDREA TUTOR CANTA A
 SU NUEVA MUSA 

                         DRA. ANA PATRICIA BOTÍN Y DR. PROF. KARY TORRES

 

MI FORTALEZA CASTELLANA

 

                                                              ANDREA TUTOR

 

Mi Fortaleza Castellana,

alta, erguida, erecta, esbelta,

desde temprano en la mañana,

toma su primera bañera;

no desayuna entre sábanas, pudiera;

apura su primer café, sale despierta

a deslumbrar la mañana:

¡Su piel es mucho más fresca!

 

 

Se mueve entre transeúntes;

todos la miran, si saben, que es Ella,

mas, de incógnito,

sólo Yo reconozco su melena.

Se pasea entre ciegos;

no ven a Mi Princesa,

aunque muy alta y distinguida,

la poca sensibilidad no la aprecia.

 

Mi Fortaleza Castellana,

alta, erguida, erecta, mas no tiesa,

suave, cual brisa, brisa fresca

se  desliza entre estantes, mercaderías:

¡Me ayuda a hacer la cesta!

 

No siempre le reconozco,

[es multifacética.

¡ A la llamada de Venus,

aparece Mi Hermosa Hada,

sin previo aviso, descubierta!

Yo, discretamente, la miro

y, hacia mí, dirige sus linternas:

su mirada apasionada,

su mirada más tierna

desde un inesperado rostro,

aunque intuyese que, allí, le viera.

 

Cuestiones de Dioses, de Reinas,

de miradas prudentes sin mediar palabras;

guardan distancia, aunque se observan.

Y, declaran sus amores ante miradas ciegas.

Mas, con el paso de los días,

crece el efecto de sus linternas:

se pone el corazón contento, se alegra,

se baila, se canta, se grita.

¡EL AMOR SE MANIFIESTA!

 

Mi Fortaleza Castellana

es más fuerte que la torre,

que se sitúa a su izquierda.

Siendo su puntal, no se acerca,

mas, se le muestra, le alumbra,

le da seguridad, fortaleza;

le dice: “Yo estoy aquí,

duerme tranquila tu siesta”.

Mas, no me he acostado

por escribirte este poema.

 

La miro y pregunto: ¿Es Ella?

Su mirada me dice: “Sí”

y su aparente impasibilidad

me hace dudar y guardar reserva;

¿Acaso se le parece? ¿No será Ella?

 

Salgo a buscarla presta,

paso a su lado y se queda quieta

y, detrás, su vista me sigue alerta.

Al voltearme,

[había desaparecido Mi Princesa.

¿Serían apariciones de Venus en Ella?

Aparecía, aquí y acullá,

mercancías me muestra

sin palabras orales el marketing decía:

“¡Sí, es Ella!”

 

¿Por qué no le reconozco,

[cuando está cerca?

En Ella, pienso, y aunque es muy diversa,

al transcurrir unos minutos,

en mi cama o mi bañera,

comienzo a ver su DIVINO ROSTRO:

es un tanto diferente al que me muestra:

 

¡MUCHO MÁS BLANCA,

MUCHO MÁS REGIA!

 

Entonces, la pienso por partes

y voy descubriendo a la Esbelta:

ni en tamaño es igual, estando cerca;

su piel más oscura, más o menos fresca.

La mañana o la tarde marca la diferencia.

¡Y, entre mercaderías, se desliza,

se manifiesta, juega a enamorarme,

me avanza la cesta!

 

Desapareció de pronto;

busqué a MI FORTALEZA.

¿Se ha ido o desde algún lugar observa?

 

No me atreví a hablarle,

pues Ella debe mover esa pieza.

Su turno en el “juego”,

lo jugó descubierta:

usó y no usó palabras;

se mostró muy discreta,

No se tiró al río

y ofreció su naranja entera

a compartir en la noche, la mañana

y , por qué no, en la siesta.

 

Tal vez, sonrió, aunque yo no la viera;

Dominó su amorosa pasión;

se paseó sin mucha cautela.

¡Se escabulló para disfrutar

su travesura, su osada decencia!

 

¿A Zucca me antecedió

cómo me antecedió con la cesta?

Una canción mi alma tocó;

abrió La Primavera,

al frío empujó

y a la frialdad,

[su compañera.]

 

¡Y, EL AMOR SE APODERÓ

DE MI ALMA ENTERA!

 

¡Mi Fortaleza Castellana

es mi mayor prenda,

el diamante más bello,

que a VENUS se entrega!

 

Desde los inmensos confines,

se hace La Gran Fiesta;

se oye la Música Clásica;

Marisol, la alma, nos alegra:

¡UN NUEVO AMOR HA SURGIDO!

¡BASTA DE GUERRAS!

 

¡Florece la paz blanca, la paz bella,

entre risas, besos, caricias

y miradas a las estrellas!

 

¡MI FORTALEZA CASTELLANA

ES MI SUPERIOR JOYA,

LA DIAMANTE MÁS BELLA,

QUE A VENUS SE ENTREGA!

 

 

ANDREA TUTOR, Martes, 24 de Abril de 2012.