DelAndrea Tutor, cantando a Su Amada              

 

Un poema a la más bellas de las Diosas

 

 

Escuchando un vals

 

 

Te he soñado sobre mi cuerpo

con una presión que me aplasta,

que funde nuestras pieles,

nuestros flujos y nuestras almas.

Si puedo sentir tu cuerpo

al igual que miro esas montañas,

sé que ,en esta primera mañana de Adviento,

yo he estado en tu cama.

 

Cómo decirle al viento,

a esas tres palomas blancas,

que me dan aliento

y una promesa sana,

que no solo quiero tu cuerpo;

dormir contigo no me basta,

que necesito tus besos,

tus caricias, tu mirada,

tus manos en mis senos,

en mis piernas, en mi cara;

que preciso de tus silencios,

de tu risa, de mi niña malcriada.

 

Todo está tranquilo esta mañana,

hay sombras grises sobre Los Picos

y claridad en lo alto de la cumbre nevada.

Disfrutarás  inviernos,  otoños,

primaveras, veranos,

lluvia, sol, bruma y nevada;

lo tendrás todo a un mismo tiempo,

pero eso sólo puede ser, aquí, en Cantabria.

 

Si te invito a esta morada

bendecida por Dios,

es porque aquí Él me trajo

para dar libre vía a nuestro amor.

Me colocó en un piso alto

con una biblioteca particular,

un Asesor distinguido

y una vista sin igual.

El paisaje de Cantabria,

su entorno natural,

lo veo desde mi ventana

y hacen a mi alma volar.