¿Llegó y no llegó?

 

Crónicas de un encuentro en la Actividad Inaugural de la III MUESTRA PERSONAL DE ANDREATUTOR: “ANDREATUTOR EN EL HOTEL REAL”

 

Llegó y no llegó

la belleza castellana.

Llegó corriendo desde…,

y temió que le saludara.

 

Fui a recibir a cada uno que entraba;

fungía de anfitriona, la bienvenida daba.

Invité a los comensales,

que, a las mesas, se recreaban.

Todos estaban allí, completa la Sala.

Entretanto, Yo mi discurso demoraba.

 

No sé a quién Yo esperaba.

Pedí tomarse unos vinos a los que estaban,

mientras llegaba alguien a la Sala.

Presentía una llegada:

mas, no sabía de quién se trataba.

 

 

Llegó y no llegó la belleza castellana.

Salió corriendo asustaba

quién temió tarde llegaba.

¡Y, al Hotel Real, entró muy apurada!

 

Corrió directo al Salón, sin detenerse,

A la puerta, amable le saludé

sin besarle o estrechar su mano:

“¿Viene a la Actividad Inaugural?

pregunté con voz queda.

Solamente, dijo un “Sí” casi inaudible;

de la Niña Gigante oí su “sí” imperceptible.

Su rostro se perturbó; se tornó sombrío.

No la comprendí; hubiese sido perfecta.

 

No la reconocí: es muy diversa.

Mas, la recorrí completa:

Fue tan alta que la vi, cual palmera;

se ponía en capicúa, en el Real,

con la más bella hilera.

¡Adorno natural, gran belleza!

 

¿Vino por los cuadros o por la Artista?

Qué absurdo: huyó escurridiza. ¡Hay prisa!

Excusas de amigas, que no venían.

Fue tan sólo un pretexto,

tal vez,  miedo ante mi encuentro.

 

Fue tanta su emoción, desertó perturbada

y no la reconocí al momento de su entrada.

A alguien pregunté de quién se trataba;

decían haberle visto, mas, no recordaban

 

Son cinco años de esperar su sonrisa,

tras oír la voz perfecta de ...

Una mirada penetrante se interioriza;

llega hasta el corazón; no lo hace trizas.

Reparará daños pasados de tantos años.

 

¡Pondrá alivio a un gran desengaño!

¡Besará mi corazón desde la mano!

 

 

Llegó en su … desde …;

se veía muy cansada:

apuró las tareas de la semana.

Tan alta vi a la Trigueña,

que no pude reconocerla:

¡En sus fotografías es muy diversa!

 

Una a una, repasé;

reconocí su andar apurada.

¡Con manto … se pasea …,

con igual larga y segura zancada!

Muslos delgados, innegables, fuertes

retuvieron mi mirada;

mientras hacia ella avanzaba.

 

 

Llegó y no llegó, llegó apurada.

Llamó mi atención dama tan alta,

con gabardina … llegaba.

El ímpetu cedió, se tornó apocada:

retrocedía aterrada, confundida, turbada.

Vino a verme a mí y huyó de la Sala;

no comprendí por qué se alejaba.

 

Tan sólo dos gabardinas había en la Sala:

una venía de … con la Dama;

la otra en el diván descansaba.

Una la llevaba la de …

Y la otra le recuerda al …

a la anfitriona hispano cubana.

Una beige y la otra gris, cual hermanas:

no se conocían y ya se amaban.

 

¡Llegó y no llegó mi belleza castellana!

¡No le perdono, que no se quedara!

 

 

Compuesto el 27 de Marzo de 2012, escrito en 28.