Calzonazos

 

Relato, dedicado a mi amigo y protector, de cierto modo, San Luis Borbolla, quien me dio su historia para convertirla en obra literaria.

Este relato, al cambiar de programa, fue uno de los que perdí. Por ello, me veo obligada a teclear de nuevo. Gracias a DIOS, tengo una copia en papel. Borbolla no me contó el texto escrito, sino que sus anécdotas me inspiraron el relato.

 

 

EL DESCUBRIMIENTO: TESTIMONIO

Don Luis, un día, rozando el amanecer, se despertó y supo, que era Santo. Llegó a mi Estudio de Aveda. Cardenal Herrera Oria y me dijo:

“Temo pecar al decirlo. Esta madrugada supe, que era santo. No me atrevo a decirlo a otros. Fue, en ese momento, que entendí qué cosa era el pecado. El pecado es el egoísmo, base de todos los demás pecados. Entonces, supe, que era una revelación”.