ANDREA TUTOR

CREADORA DEL REALISMO ROMÁNTICO DEL S. XXI, EL NUEVO REALISMO ROMÁNTICO

NEO REALISMO ROMÁNTICO

 

 

Prólogo:    LA TAZA DE ORO

 

 

FRAGMENTOS DE "LA TAZA DE ORO"

 

 

Prólogo de Autora

 

Novela con pies a ambos lados de la Mar Océano, del Atlántico. Novela, que recrea medio siglo de la historia común de los pueblos de Cuba y España / de España y Cuba, parafraseando el título del excelente Historiador cubano Manuel Moreno Fraginals. Novela, que nos muestra la inserción de una familia gallega en la Sociedad Cubana del siglo XX, aunque llegada a Cuba a finales del XIX, en pleno fragor de Guerra Civil Cubana, de la Guerra Hispano-Cubana de 1895 a 1898. Un gallego salido por La Coruña llega al Puerto de La Habana: una Habana palpitante, rica y tentadora; una Habana, un tanto soberbia, que desprecia a los recién llegados; una Habana aristocrática de criollos y peninsulares, que usan a los inmigrantes peninsulares e isleños recién llegados malsanamente.

El título de la novela, LA TAZA DE ORO, no fue el primer nombre, que me vino a la mente, sino “La mata de jobo por su significación simbólica y que, en ella, encierra o predetermina los futuros desarrollos de una hacienda, de una historia familiar y de una gran traición. La mata de jobo de amplia fronda hace presencia junto al batey en una de las salidas traseras; sin ser parte, le pertenece, cual conjunto armónico, que le concede belleza, elegancia y, por qué no, un toque peculiar. Camino, que se inicia junto a ella o le da continuidad, tras el descanso en la Casa Hacienda; camino ascendente, que lleva a un bello valle, a un valle gallego en la más oriental de las provincias cubanas; valle jardín, precedido por el olor a azahares y alas batidas de abejas de Castilla o de naranjos, que ofrecen sus redondos frutos, frutos perfectos a los hijos de casa, según la época del año. Esta novela, que pudo haberse llamado muy bien “Gallego” o “El Gallego”, y no lleva ese título por existir una novela cubana, que fue tomada como base de la película “Gallego”, que presenta otro tipo de inserción social, una inserción urbana en las capas marginales de la sociedad. Finalmente, me decanté por utilizar una expresión de MI MADRE al referirse  a la Finca “San Vila”, que será tomada en calidad de escenario principal, en los tiempos de MI ABUELO Gallego, el SR. D.  JUAN RAMÓN VILA GARCÍA, el primer JUAN RAMÓN VILA GARCÍA de dos hermanos de igual nombre, un peninsular, un gallego de San Román del Mao, de la provincia de Lugo. ¡Un gallego de Galicia!

Mis gallegos trabajarán, ahorrarán y se convertirán en hacendados, que, en su primera etapa, se moverán entre los medios urbanos y rurales, entre diferentes provincias de Cuba hasta hallar a su ubicación definitiva, la Hacienda “La Taza de Oro”. Al protagonista principal le veremos obrero agrícola, pequeño propietario urbano, arrendatario de tierra y, finalmente, campesino acomodado, tal vez rico en la etapa de producción cafetalera y de cacao, mientras su hermano menor será un hacendado rico, muy rico, un terrateniente, cuyos hijos, en la primera mitad del siglo XX, se desplazaban entre la capital provincial y la hacienda en avioneta. Es más, serán tres hermanos, formando un triángulo de fincas en una misma región, luego, cubriéndose las espaldas con fincas colindantes en su expansión productiva.

No es en la hacienda “La Taza de Oro” dónde se inicia el viaje, siquiera la historia, pero sí su mejor parte; se condensan las acciones y se consuma la traición. También, nacen amores, amores profundos, amores verdaderos, amores desinteresados, amores tardíos, amores entre los amores.

Esta Obra, aún enmarcada en un contexto histórico, no constituye una novela histórica. Sin embargo, no evadirá la Historia, que cruzará las páginas sin ser ensayo, sin pretender hacer Ciencia, siendo escenario, complemento, ubicación en un contexto, en una época: lugares, personas, nombres, hechos… Correrá entre sus páginas el suave paisaje, enclavado en las cercanías de una naturaleza indómita, entre cuyas abruptas montañas y la maleza se encontraban campamentos insurrectos en un pasado reciente a la historia narrada. Mas, la Hacienda en cuestión no vivió esa época, aunque sí estuvo rodeada de sus protagonistas, mejor dicho, de protagonistas subalternos. Y, entra a formar parte de la Familia Villanueva, el descendiente de un héroe español, abandonado en el campo de batalla, en las inmediaciones, deshecho en medio de una explosión, al que le dediqué el cuento “El Capitán de Caballería”, en Enero de 2005. Cuento escrito en la Urbanización Peñasol de Peña Castillo, en Santander.

Una tasa de oro, eso era, precisamente, la finca, la hacienda del gallego, de Don Pancracio  Villanueva. Y, así, le llamó él, tras la fundación de su coto, formado por dos fincas colindantes, convertidas en la Hacienda “La Taza de Oro”. Esa era su meta, aún, antes de comprar las dos fincas. Y, trabajó para conseguirlo; lo consiguió. Allí conoció la traición para, rozando la Tercera Edad, conocer el amor, la lealtad y la devoción en los brazos de su catalana. 

Una vez más, les llevaré al paisaje campestre, que ya hizo presencia en algunas de mis narraciones menores, cuentos y relatos, también, en la novela LAURA VICTORIA, mi primera novela pastoril  moderna. ¿Puede considerarse LA TAZA DE ORO una novela pastoril? De ningún modo. En LA TAZA DE ORO, cuyo prólogo escribo antes de comenzar la escritura de la novela, porque la Obra ya está concebida en mi mente y algunos desarrollos me han sido avanzados en sueños, cual mini-filmes en blanco y negro, tratará sobre una historia real e, insisto, no es la historia misma de las personas que tomo de modelo, aunque sí habrá puntos de contacto. Los personajes serán conformados, construidos íntegramente, porque narro una época, que no viví y siquiera conocí a las personas, que me sirven de modelo, tampoco, sus historias de vida detalladas. Aparecerán personajes completamente ficticios, que ayudarán a darle veracidad y normalidad al relato. Del mismo modo, me ubicaré en escenarios nunca visitados, por ejemplo, las haciendas de los hermanos de Don Pancracio.

Tendrá sabor a Cuba, a una Cuba muy española, una Cuba al modo en que creció MI MADRE y sus hermanos; a una Cuba con tonos de Galicia, y sabores y frases catalanas, que trascenderían y perdurarían por varias generaciones. Una España, que llegará a “La Taza de Oro” por fragmentos, por noticias, por visitas de parientes, ya sea en tránsito hacia la Argentina o de vacaciones para conocer las posesiones de los tíos.

Cómo siempre, aprovecharé para tratar temas sociales, psicológicos y sexuales dentro de las relaciones de familia, caracterizando a una familia que refleja una época y un estilo de vida muy propio de los hacendados españoles en Cuba: pequeño propietario, campesino medio acomodado y campesino rico. Una vez más, exprimiré mi experiencia sociológica y, en particular, dentro de la Sociología Rural al tratar temas productivos, relaciones de producción, modos de vida e interrelaciones personales.

Una vez más, me sentaré con una hoja en blanco en el display de mi computadora sin un plan escrito e intentaré no sobrepasar los límites en extensión, que considero adecuados para una novela. Será todo un reto, porque yo amo a “San Vila” de una forma muy particular, caminé todos sus caminos, en esa semana anual de vacaciones de Verano y en la mañana de la Pascua de la Natividad; únicos momentos, que se me permitía separarme de mis padres, a no ser cuando hubo que asistir a los Planes la Escuela al Campo[1]. Tengo historia, sub-historias y paisajes a describir, que pudiesen llenar páginas al igual que la trilogía dedicada a las memorias de mi generación, mas es necesario saber concentrar la acción y los personajes, usar las descripciones necesarias y en la extensión necesaria, que darán belleza a la obra sin llenar espacio sin sentido; no hay necesidad de aburrir a los lectores.

Ha sido una nueva experiencia el recibir parte del desarrollo de la trama en sueños, sobre todo, momentos cumbres de la novela; momentos, que marcarán la vida de sus protagonistas. No pudiese calificarle dentro de  la creación espontánea, sino cual dan, regalo de mis antepasados, que quieren hacer presencia entre mis páginas y, con ello, comprender la explicación de algunas cuestiones, incluso, de enfermedades en el orden psicológico no tratadas de una de las protagonistas, que se reflejó en su aparato digestivo.

ANDREIA TUTOR, en su cuarta novela, quinta de su Movimiento Literario y Artístico,  les ofrece el deleite de una pieza clásica del Realismo Romántico, del Nuevo Realismo Romántico, al doblar la primera década del siglo XXI, cual dedo de Júpiter que se alza ante la maldad, ante la desidia, ante la deslealtad. ¿Autoridad o acusación?

Pues, ANDREIA TUTOR asume el reto de alcanzar una belleza y suavidad superior a VALS PARA KARLA, la que, al decir de Pilar Calderón, “da la sensación de una pluma (de ave, N.A.) flotando en el viento, por la suavidad y delicadeza de su prosa”. Esta vez, llego con menos escenarios internacionales, y en una historia menos  conocida por mí y mayor presencia del territorio cubano; hecho, que no ha sido característico en mi obra hasta el presente, evocadora de mi experiencia rusa y tratamiento puntual a Cantabria en LAURA VICTORIA y la Poética.

La Autora, Santander, 3 de Diciembre de 2010

                                                                                                                   

 

 

 



[1] Con relación a los Planes la Escuela al Campo, aunque algunos autores literarios cubanos apuntan como un hecho negativo, y de cierto modo pueden ser cuestionados, Yo, en particular, disfruté las horas del día, no así levantarme antes de salir el Sol. Yo disfruté la libertad, la convivencia con mis condiscípulos y amigos. Considero, que son formativos; fueron importantes para mi formación personal. Para mí, lo único cuestionable fue la obligatoriedad. Para mi generación, el saldo fue favorable, aunque en la Trilogía de Testimonio planteo diversos enfoques: desde los niños que lloraban, los que se querían ir con sus padres hasta los que nos deslizábamos con yaguas, casi mojando los pies en el río en las horas de receso.