Guerra de CUBA (1895 a 1898): Batalla del Ramón de las Yaguas

30 de Agosto al 1 de Septiembre de 1895

AL BISABUELO CAPITÁN ESPAÑOL DON RAMÓN TORRES I VENDRELL

 

AL HÉROE DE RAMÓN DE LAS YAGUAS

 

 

¡VIVA CUBA!  ¡VIVA ESPAÑA!

 

<< Después de este combate[1] es que el general José deja las fuerzas al mando del coronel Luis Bonne, el que había sustituido al aguerrido Victoriano Garzón, que había caído gloriosamente unos días antes en Santiago de Glove*, se retira a La Pimienta tan solo con su escolta y el estado mayor, por encontrarse completamente baldado a consecuencia de un fuerte ataque de ciática.

<<En horas del mediodía de 30 de agosto, llega una pareja de la jurisdicción de Guantánamo con pliegos para el general José, donde le dicen que en las primeras horas de esa mañana salió una columna con dirección al lugar donde él se encontraba. Tal parece que algún presentado informó al enemigo sobre la enfermedad del general José y que se encontraba con pocas fuerzas, por lo que determinaron darle una sorpresa. Noticia que se supo con tanta brevedad, porque el ejército cubano tenía organizado dentro de las poblaciones un eficiente servicio de comunicación.

<<El general José envía una pareja de reconocimiento para comprobar la certeza de la noticia, pareja que regresa horas después informándole que había avanzado unas cuantas leguas, sin notar la presencia del enemigo. Pero a poco se sienten tiros en dirección al destruido poblado del Ramón de las Yaguas; José increpa a la pareja y ordena que salga de nuevo y le traiga noticias del enemigo, la que regresa confirmando que había una columna acampada en Ramón de las Yaguas.

<<José, como castigo a la misma pareja, la envía con una comunicación para su hermano, el mayor general Antonio Maceo, que se encontraba con el grueso de las fuerzas en el Alto del Escandell amagando a la ciudad de Santiago de Cuba.

<<El mayor general Antonio recibe la comunicación en altas horas de la noche, en el acto ordena al corneta tocar formación a la carrera y emprende la marcha, y a pesar de la oscuridad de la noche y de estar a doce leguas de distancia del Ramón, al aclarar ya estaba en contacto con el enemigo.

<<Durante esa noche, tan solo dos parejas nuestras la pasaron tiroteando la columna, que se componía de las tres armas, al mando del coronel Francisco de Borja Canellas.

<<En la madrugada salió José de La Pimienta con los pocos hombres que tenía y se posesionó en el Alto de Trucucú a esperar que aclarara. Cuando bajábamos hacia el río Baconao, ya la vanguardia o un flanco lo había vadeado y subía la loma, rompiéndose el fuego, y cuál no sería nuestra alegre sorpresa al sentir que la columna era atacada por varios lugares, lo que demostraba que el general Antonio ya estaba allí con sus fuerzas, y cuando nuestra situación se estaba haciendo difícil, dada la superioridad numérica del enemigo, sentimos ruidos ala s espaldas; José da un salto, se aproxima al lugar y da el ¡quién vive!, y le contestan: “¡Cuba!”, “¿Qué fuerza?”, “¡Moncada!”, “¡Avance uno!”, y avanza el comandante Borrero de Regimiento Moncada, que con parte del mismo había sido enviado por el general Antonio para reforzarnos y este auxilio cambia la faz de la contienda, haciendo retirar al enemigo hasta el llano de Sao del indio, donde son reforzados por su artillería, que hace un derroche de disparo de cañón; por el flanco derecho lo ataca el Regimiento Hatuey, que manda el general dominicano Dionisio Gil (Noní) y que estaba compuesto en su mayoría por los antiguos guerrilleros[2] de Yateras, que con armas se habían cruzado a nuestras fuerzas, estando entre ellos el mismo Ezequiel Rojas, que más tarde confesara haber sido él que diera muerte al nunca bien llorado general Flor Crombet. Estos guerrilleros se portaron heroicamente en su debut como patriotas, liquidando a los artilleros y llegando hasta a apoderarse de los cañones, los que no pudieron mover del lugar en que estaban y dieron tiempo a que le llegaran refuerzos a los españoles, refuerzo este que materialmente diezmó al Regimiento Hatuey, no ocurriendo un mayor desastre porque esto pasaba a la vista de nosotros, y el general José ordenó acudir en su auxilio, haciendo retroceder el flanco al flanco enemigo al centro de sus fuerzas; por lo tanto es aquí en Sao del Indio donde se desarrolla la parte más importante de este combate y por eso lleva ese nombre[3]. Y es en este lugar en el que recibí mi bautizo de sangre, con una herida en la pierna derecha. Puede decirse que la columna española estaba completamente sitiada, pero para suerte del coronel Canellas, ocurrido lo de siempre: por falta de parque no pudo continuar el combate, dejándole franca la salida por el mismo camino que habían traído; pero no sin que durante toda la noche fueran molestados con tiros graneados.

<<El general Antonio, desesperado por no poder obtener una victoria completa aniquilando a la columna que ya era suya, determinó hacer uso de la dinamita. A la salida del Ramón de las Yaguas se simularon fosas y en ellas se depositaron las cargas mortíferas y cerca de las mismas se hizo una pequeña trinchera que ocuparon algunos hombres nuestros, los que allí esperaron la salida de la columna.

<<Al divisar la vanguardia romper fuego, la columna avanza desesperadamente[4] creyendo que iba a romper el cerco; nuestros hombres huyen, fingiendo que iban a la desbandada, los españoles avanzan y se apoderan de la trinchera con gritos de alegría, y al ver las fosas se ponen a escarbarlas. En ese momento, los hermanos Aguilera**, encargados de la máquina infernal la hacen funcionar y se siente un tremendo estampido, formándose una gran polvareda que oscurece el lugar; y al esparcirse y aclarar, lo que se vio fue horroroso: no quedaba de la vanguardia uno solo con vida; una verdadera carnicería humana[5]; hasta en la copa de los árboles se veían cabezas, brazos y piernas.

<<La columna siguió su marcha sin orden, en verdadero tropel, perseguida por el general José que le picaba la retaguardia, y el que con el fragor del combate se había curado completamente del ataque de ciática que padecía, según le informó al general doctor Valdés Domínguez en la carta que una página del Apéndice se reproduce***.

<<El enemigo fue molestado también por los flancos al ser tiroteado por las fuerzas de Periquito Pérez y las de Baconao.

<<La columna entró en el pueblo de Guantánamo cargada de herido, a más de los que había dejado ene le campo, y entre ellos, el propio jefe de la columna coronel Canellas, que recibió una herida leve, por lo que fue ascendido a brigadier.

El general Antonio Maceo, al ver el destrozo causado por la explosión de la dinamita, exclamó con más sinceridad que Napoleón en Austerlitz: “Esto es criminal, prefiero la pelea cuerpo a cuerpo”, y juró no usarla más, y no la usó en toda la campaña>>.

 

 

Tomado de: Ferrer Cuevas, Manuel[6], José Maceo. El León de Oriente, EDITORIAL ORIENTE, Santiago de Cuba, 1996, pp. 93-96. Con Nota a la Edición del Comandante Juan Almeida Bosque y Prólogo del Lic. Joel Nicolás Mourlot Mercaderes.


 

Apéndice 10: TEXTO DE LA CARTA DE JOSÉ MACEO A VALDÉZ DOMÍNGUEZ

 

 

Ejército Libertador de Cuba

Jefatura

del

Departamento Oriental                                                                        Secretaría

                                                          Corralillo de Tiguabos; Marzo 1º, de 1896

Sr. Dr. Fermín Valdés Domínguez

Jarahueca.

Apreciable Dr.: Desde que nos separamos estoy que no puedo pararme a consecuencia de la ciática aguda que padezco. Cuando en Agosto del año ppdo; estuve tan malo quiso Pedro darme fosfuro de zinc según creo, pero no llegué a tomarlo y me curé por fin, de momento, con los soldados cuando el fuego del “Ramón” y “El Indio”.

Hágame el favor de prepararme una medicina eficaz porque estoy inútil completamente.

        Quedo de Ud. atto. Amigo y SS.

 

JOSÉ MASEO G.

Mándeme de paso algo para el pecho, porque tengo alguna opresión.

 

Tomado de: Ferrer Cuevas, Manuel[7], José Maceo. El León de Oriente, EDITORIAL ORIENTE, Santiago de Cuba, 1996, pp. 148.

 

 

 

Subido a Internet en Santander, España, el 1 de Septiembre de 2011 en el 116 Aniversario de la Caída en Combate, de forma heroica, del Capitán español, RAMÓN TORRES ¿VENDRELL?, MI BISABUELO, en la batalla del Ramón de las Yaguas al romper el cerco.

 

¡VIVA CUBA!  ¡VIVA ESPAÑA!



[1] Hace referencia al Combate de la Recompensa, cuando se encontraban los insurrectos, al mando del general José Maceo, operando en la jurisdicción de Baracoa, en que se enfrentaron con la columna al mando del Teniente Coronel Enrique Segura, en que se cuestiona el parte de bajas dado por el Ejército Español. (N de MCTV)

* <<El coronel Victoriano Garzón, resentido por habérsele entregado sus fuerzas al brigadier Agustín Cebreco, se retiró con una pequeña escolta y sus ayudantes a este punto del término de El Caney. Denunciado por un desertor de su escolta, murió heroicamente el 8 de julio de 1895 (N. de J.M.M)>>

[2] En la Guarra de Cuba, se le llama guerrilleros a los nacidos en la Isla de Cuba, que servían en el Ejército Español como voluntarios. (N de MCTV)

[3] Sin embargo, para la Historiografía y la Prensa Española, el combate recibe el nombre de Batalla del Ramón de las Yaguas y es cómo lo conozco desde mi Familia Torres, por haber caído, en él, heroicamente, mi bisabuelo, el Capitán español Ramón Torres, natural de Manresa, Cataluña. De los Torres de Aragón. (N de MCTV)

 

[4] Considero, que la palabra “desesperadamente” es inadecuada, aunque haya sido elegida por el testimoniante, que fue parte y testigo de la Batalla. Más acertado hubiese sido no utilizar calificativo o en su lugar “aguerridamente, impetuosamente, agresivamente, ofensivamente, porque se arrojaron hacia el enemigo y no lo contrario. De hecho, si se lanza a romper el cerco, se trata de una ofensiva  (N de MCTV)

**<<Los hermanos Pedro y Eugenio Aguilera eran hijos del venerable patricio Francisco Vicente Aguilera, el millonario que murió pobre por la libertad de la patria”. (N del A.)

[5] Casualmente, la primera casa, en que reside su hijo, el Pintor de Academia, Decorador y Comerciante, Maestro ANDRÉS TUTOR [DON ANTONIO TORRES I FLOTATS (FLOTACH)], su esposa y primer hijo, MI PADRE, estaba ubicada en San jerónimo entre Barnada y Carnicería, Zona Céntrica de Santiago de Cuba, donde vivía la burguesía antes de que los más ricos se moviesen a Vista alegre; TUTOR, entre los primeros 17 vecinos del glamoroso barrio (Reparto en la denominación in situ)

*** La carta a que se hace referencia se añadirá al final del este fragmento.

[6] Capitán del Ejército Libertador, Manuel Ferrer Cuevas. Escribió la “Biografía del general José maceo Grajales, premiada con la Primera Mención Honorífica en el concurso convocado por el Gobierno provincial de La Habana”

[7] Capitán del Ejército Libertador, Manuel Ferrer Cuevas. Escribió la “Biografía del general José maceo Grajales, premiada con la Primera Mención Honorífica en el concurso convocado por el Gobierno provincial de La Habana”