¡Paz Octaviana!

 

PRIMERA APROXIMACIÓN A LA AUTORÍA DE "VÍA CRUCIS", "FILIGRANA" 
Y OTRAS OBRAS LITERARIAS

Autora: DR. PROF. KARY TORRES[1]. PROFESORA E INVESTIGADORA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA

Hay dos formas de estar en octava, es decir, en el octavo plano: en completa armonía y paz interior, con la felicidad y la alegría, que emana de nuestro interior, aunque no es necesario estarse riendo todo el tiempo; la segunda, es descender a tal plano, que no se está en paz con uno mismo; se es criminal. Todo depende de qué se considere lo primero, el uno. Ese UNO DIVINO.  Ese otro infernal uno.

Mi Octava es la primera, la DIVINA, jamás la cruz, pero sí una íntima comunión con ese TODO DIVINO, que refleja los colores del Arco de Iris[2]. Esa Paz Octaviana es a la que llama constantemente el AUTOR de la novela VÍA CRUCIS, aunque, en el plano histórico, y se menciona, se hace referencia a aquel período extenso, prolongado en el tiempo, de paz, que perduró y se disfrutó durante el Imperio Romano bajo el Emperador Octavio[3]. Por la nota abajo expuesta, después de guerras, y no siempre limpios métodos, y hasta cuestionables ambiciones de poder, mirado a través del lente de hoy, se percibe el proceso, mediante el cual llegó la paz.

Un siglo de paz para un vencido, aparente vencedor. ¡Paz Octaviana! ¡ÉL VIVE! ¿Quién? El AUTOR de las novelas VÍA CRUCIS, FILIGRANA y DOÑA GUIOMAR; de HACIA TIERRAS VIEJAS y CUENTOS DE TODAS LAS NOCHES. ¿Vive? Sí, vive en mí y regresó a poner, en blanco y negro, al descubierto, no al plagiador, sino al quién sustrajo su Obra y la hizo pasar por suya. ¿Timador de una viuda y cuatro huérfanos? ES LO ÚNICO QUE NO PUEDE SER PERDONADO, según A.T. (Antiguo Testamento) ¿Al organizador, tal vez, de la depredación de la Obra del Maestro TUTOR, que no sabía que tenía enemigos, y de los bienes de una viuda y cuatro huérfanos, que dejaron todo en manos de amigos y se alejaron, por un tiempo del escenario del fallecimiento, como manera de proteger a los niños, que estuvieron presentes: 8, 6, 4 y 1 años[4]? Una viuda de 32 años, que no sabía absolutamente nada de los negocios de su marido; una viuda, que sólo sabía que podía gastar, del modo que las García en la obra teatral “El Abismo”: “Las Garcías, ¡con cuántas cintas!”. Casualidad o no, convivían, bajo el techo del SEÑOR DON ANTONIO TORRES Y FLOTATS,  las García desde 1900, las que con él asistían a misa en la Iglesia del Ángel, en La Habana, antes de instalarse en Santiago de Cuba tras breve paso por Cienfuegos.

¡PAZ OCTAVIANA! Repite el AUTOR  de VÍA CRUCIS desde las páginas de su novela, una trilogía en dos tomos, que mereció mejor título y, tal vez, el destino del AUTOR hubiese sido diferente  y no nos hubiese abandonado el Día de la Raza, hoy de la Hispanidad, de 1909. ¿Dejó ANDRÉS TUTOR su Obra literaria sin publicar en espera de su viaje a Francia, Alemania y España, programado para dos años más adelante, al cumplir su hijo mayor 10 años en 1911?

¿Quién es el AUTOR de VÍA CRUCIS, FILIGRANA y DOÑA GUIOMAR, muy probablemente, de la mayoría de la obra literaria, que aparece bajo la firma de Emilio Bacardí, quien fue Alcalde de la Ciudad de Santiago de Cuba en parte de aquel período? Cualquier especialista literario, Historiador, Sociólogo, Antropólogo o lector conocedor del ambiente e Historia de Santiago de Cuba y de España, sobre todo, costumbres y formas de hablar, de decir, de enfrentarse a situaciones y expresarlas literariamente de un pueblo u otro, sentirá demasiado peninsular, demasiado europeo al autor literario. Además, podrá coincidir conmigo, en que el AUTOR es hombre extremadamente culto, y hago hincapié en extremadamente; no se está ante pretendientes a intelectualillos de pueblo.

Muy a pesar de mis elevadísimos estudios, calificación y encumbrada Cátedra Universitaria; libros publicados, y múltiples investigaciones científicas y amplio trabajo literario; a pesar de mi cultura, viajes al extranjero y más de dos décadas de vida en Europa;  roce social, conocimientos de diversos saberes de forma profesional e, inclusive, de Pintura, pues, Yo, DR. PROF. KARY TORRES, no pudiese llegar a las descripciones plásticas de los paisajes, naturaleza, personajes y costumbres del modo, que el AUTOR de VÍA CRUCIS, donde está presente la maestría academicista, cual paisaje o retrato pintando al tiempo que se escribe, mejor dicho, pincel desdoblado en pluma, más probable, en máquina de escribir.

Insisto, nos encontramos ante un AUTOR  español, y no cualquier autor español, que se asombra de la exhuberancia de la flora cubana, al modo del Poeta José Julián Martí y Pérez, español nacido en Cuba, en primera generación en La Habana y, con estudios de Bachiller y Licenciatura en Madrid y Zaragoza, en sus escasos días en la floresta cubana en 1895, que dejó constancia de tal impresión por escrito. ¡Maravillado!

En el caso que nos ocupa, se percibe no estar ante un AUTOR acostumbrado a ver dicho paisaje, como algo cotidiano, al modo de mi exaltación ante los cielos santanderinos, las diferentes luces, y gama de colores y matices, que me han llevado a hacer múltiples fotos para la serie fotográfica: “Cielos de Santander”, aún sin editar. Nos encontramos ante un AUTOR, que, en su léxico, en su riquísimo y elevadísimo léxico, usa los términos propios de la España culta y se pasea por el vocabulario popular sin llegar, en ningún momento, a sentirse vulgar o popular. Por ejemplo, el uso de la palabra “cuesta[5] para denominar al accidente geográfico, que, en Santiago de Cuba, recibe el tan gallego “loma  y que, en La Habana, transitará entre “lomas” y “colinas”; y, hasta formas  verbales incorrectas para dar una orden: no usa el verbo en forma imperativa o sólo lo hace puntualmente con una caída en desuso en Cuba (“traedle”, como aparece en la nota más adelante, que sí se usaba en La Habana, cuando estaba en desusos en Santiago de Cuba), si no que nos sorprende un infinitivo usado en calidad de imperativo con reiteración. Esta forma errónea, de uso común, molestó, y aún molesta, a mis oídos, muy a pesar de los 11 años de vida permanente en España, en el Norte de España. A diferencia de Cuba, la mayoría de las personas españolas no dominan la forma imperativa del verbo, lo que marca, de algún modo, al AUTOR de VÍA CRUCIS y FILIGRANA.

Ejemplos: 1. “¡Callarse!”, (FILIGRANA, p. 14). No sólo es el inadecuado uso del infinitivo en calidad de imperativo, sino una forma de pedir silencio, que no es usual en Cuba, siquiera al dirigirse a un niño. Por ejemplo, en la p. 257 hay una promesa desesperada: “¡No volveré a abandonarte! ¡Calla!  ¡Perdóname! ¡Calla!”;

2. “Volaron dos negros a la orden del amo._ En cuanto llegue el bribón de Juan, traedlo acá. Descargar los mulos en el almacén: curar las mataduras y no perder tiempo: ¡ojo compére![6] (¡Ojo, compadre!)[7], VÍA CRUCIS,  p. 43.

3. En cambio, Emilio Bacardi hace uso correcto de la forma imperativa del verbo:Entréguemelo usted aquí y yo firmo el recibo…” (“De Cuba a Chafarinas” en Epistolario, p. 12), acorde con las enseñanzas de la Escuela de la Isla de Cuba, y el uso.

Continuando, es evidente, que debe tener una explicación sociológica e histórica, y puede estar en concordancia con las clases sociales, que se movieron hacia Cuba y América, una vez establecida la Colonia en los siglos XVI, XVII, XVIII, y que dejaron una impronta en el habla, que no marca las z ni las c[8] y otros usos, que se fueron estableciendo en la Península, posiblemente, con posterioridad y/o se extendieron de una región a otra,  y que las sucesivas migraciones, transcurrido un período, se adaptaron a la nueva forma de hablar para ellos: aunque vieja forma de hablar de los hijodalgos españoles, a los que, en Cuba, preferimos llamar “hidalgos”, además, de la propia evolución de la Lengua en los diferentes puntos geográficos, dependiendo de la realidad territorial o regional. Por cierto, el AUTOR suele usar “hijodalgo”. Y, hasta en algún momento de FILIGRANA, se le escapa algún que otro término del hablar habanero, palabras que no se usan en Santiago de Cuba y muchos no las conocen en dichas acepciones[9].

En la utilización de los refranes, hay una marcada diferencia, por momentos, con los acostumbrados en la ciudad capital de la Provincia de Oriente, incluso, llegando a escribir de forma diferente el mismo refrán:

<<la gata de Mari Ramos, que halaga con la cola y araña con las manos>> de la novela FILIGRANA, p. 223.

En Cuba, y en Santiago de Cuba en particular, se suele decir: “La gatica de María Ramos tira la piedra y esconde la mano”.

Es posible, que alguien pueda en defensa de quién se adjudicó la obra literaria en 1910, justo unos meses tras el fallecimiento súbito de un destacadísimo intelectual español, catalán de Aragón, educado en París, residente de Santiago de Cuba entre 1902 y 1909, Pintor de Academia, Decorador y Comerciante, el Maestro Académico Don ANTONIO TORRES Y FLOTATS (artísticamente y en el trato social ANDRÉS TUTOR Fernández), que don Emilio estuvo en la Península en dos ocasiones, en prisión política y, es posible, pueda argumentar, que su estancia en España le hubiese dado la posibilidad de escribir no como cubano independentista, sino como español afrancesado, lo que no se pone de manifiesto en su testimonio, sí escrito por  él, “De Cuba a Chafarinas”, publicado en una compilación bajo el título de Epistolario, por su hija Amalia,  Madrid 1973, en que se expresa haber tenido estrecho contacto con reos de los más diversos tipos.

También, pudiese argumentarse a su favor un supuesto afrancesamiento, que no se percibía en Santiago de Cuba menos de medio siglo más tarde, a no ser una comparsa carnavalesca “El Tivolí”, que bailaba, y posiblemente siga bailando, tumba francesa. Por cierto, jamás un santiaguero o un nacido en Santiago de Cuba dirá “tumba” sin acompañarlo de “francesa”, es decir, “tumba francesa” para referirse al aire musical llevado a Cuba a principios del siglo XIX por los expulsados por la revolución de Haití, que llevaron progreso a la Ciudad y alrededores, asimismo levantaron resquemores hasta ser asimilados.

En la novela VÍA CRUCIS, por ejemplo, se está ante la segunda generación nacida en el país. Todos los que somos nacidos en Cuba, en segunda generación, sabemos cuán aplatanados somos[10], inclusive, muchos de los nacidos en primera generación, aún conservando ciertos rasgos de hidalguía. Por ejemplo, en mi familia, que, por ambos lados, hay un 50% en la educación de familia citadina catalana, no se encontrarán siquiera frases completas del catalán, sino alguna palabra que no es grata, en Español, y se usa el término catalán: no decimos “pedo”, siquiera el “pe’o” cubano a la ventosidad producida sin o con estrépito, si no la catalana “llufa”; en el léxico, no tenemos ninguna palabra de la lengua popular asturiana ni del Gallego. Quién más usó palabras y expresiones catalanas fue MI MADRE, que utilizaba frases completas, cuando regañaba. MI PADRE no usaba absolutamente el catalán, pero sí había costumbres en la casa, sobre todo, en la comida: la tortilla francesa,  petit pois (guisantes), asados, pan con tomate y repostería fina. De Asturias, sólo quedó la sidra “El Gaitero” y el Arroz a La Chorrera[11], porque la tortilla española, se hacía en dos variantes diferentes, pero siempre con la patata bien frita en aceite, dorada, distanciándole, por lo menos, de la afamada tortilla española actual.

Es muy poco probable, que el jaranero o dicharachero, dado a la broma, don Emilio Bacardí[12]  pueda contar verdaderamente de la exquisitez literaria de los momentos cumbre, que no son pocos de las obras literarias, que se adjudica o le han sido adjudicadas o le pudiesen ser adjudicadas en un futuro. Dentro del Epistolario, llamó mi atención una carta en específico, que considero, que le retrata mucho mejor que algunas caracterizaciones de amigos o aduladores; carta, que se acerca a mi percepción de la persona de d. Emilio, tras leer su biografía y otros materiales de carácter autobiográfico y testimonial. Por ello, me permito citarle de forma extensa por no corresponderse de algún modo con imagen vendida de “El Patriota”.

Pues, de esta respuesta a una carta de Emilio Bacardí, podemos inferir sus tonos y maneras, que bien hubiesen podido trascender, cuando menos, a algunos personajes, que no es el caso: “Su comunicación de fecha 26 de enero se ha recibido en esta Secretaría. Dada cuenta de la misma en Junta Directiva, esta Junta ha acordado lo siguiente: 1º. Que se advierta a Vd. que está en el más craso de los errores (error, por lo demás muy oriental), al suponer que los miembros de esta corporación viven en la <<holganza>>, la <<vagabundería>> y demás incongruentes de condiciones de vida que Vd. les atribuye, confundiendo lastimosamente los términos y no echando de ver que son sus méritos de Vd., esclarecidos y acumulados, los que han atraído nuestra atención, irremisiblemente, hacia su interesante y cospícua (sic.) personalidad… 2º. Que en vista de la galana prueba que da Vd. de sus excepcionales condiciones, insistiendo en la matraca oriental de que todos los por aquí vivimos somos <<mandones>>, <<centralizadores>>, <<sanguijuelas>>, etcétera; verdadero infundio de extraordinario carácter, monótona repetición y sin igual machaconería; queda Vd. autorizado para organizar en Santiago de Cuba el Comité local de esta Sociedad, desde luego, se le nombra Presidente, y  3º Que se le dirija el ruego de que, en lo sucesivo, cuando se comunique con este centro, haga escribir sus comunicaciones con una máquina, en vista del deplorable e infúndico carácter que, cada día más marcadamente, tiene su letra, [13]

Parecería dudoso, que un autor cubano dicharachero y jaranero, y mucho más al modo de Santiago de Cuba, pierda su humor criollo en su escritura, que no tendría nada que ver con la ingeniosidad española expresada con acierto en FILIGRANA y DOÑA GUIOMAR, en que se siente un humor muy fino, simpático sin hacer broma, sin pretender hacer reír; un humor cortesano, un humor de Salón.

Quiero señalar, que, en el presente ensayo literario, he tratado de ser lo más objetiva posible. En ello, me ayuda mi larga experiencia en la investigación y ensayo social en el más alto nivel en Cuba, y no sólo. No obstante, este es un tema, que debe ser estudiado con minuciosidad y escrupulosidad universitaria, por varias universidades del mundo y por especialistas específicos en la materia, amén de todos los Lingüistas, Filólogos, Literatos, Sociólogos y Antropólogos[14] interesados en introducir su opinión en la polémica, que, hasta el presente, queda a nivel de duda científica argumentada. También, se recaban los esfuerzos de los Matemáticos especializados en modelos matemáticos aplicados, específicos para determinar el fraude literario[15].

Ello no exime, que en un futuro, el País Español, a través de alguna de sus instituciones y/o la Familia TORRES  pueda poner una interpelación a un difunto y  a los que divulgaron la obra bajo su nombre, cual autor, y dictaminar la sustracción y robo intelectual de la obra de uno de sus destacados intelectuales de fines del siglo XIX y principios del XX, así como el delito de, supuestamente, destruir y alterar documentos con la intención de borrar su nombre y su paso por Cuba y, en particular, por Santiago de Cuba, cuando menos, desaparecer documentos, obra pictórica y otros. Y, muy probablemente, amenazar a sus hijos-niños y viuda; personas, que abandonaron la ciudad, donde tenían su base económica, aunque diezmada por otro miembro del grupúsculo de ¿bandidos señores?, cuya culpa, insisto, cargó el Tenedor de Libros del Sr. Don ANTONIO TORRES Y FLOTACH. Inclusive, sus apoderados se encargaron de enterrarlo con su pseudónimo y no con su nombre real. Gracias a Dios, quién se casó en matrimonio legítimo por la Iglesia Católica en la Parroquia del Santo Cristo del Buen Viaje de La Habana, el 9 de Mayo de 1909, fue el Señor Don ANTONIO TORRES FLOTACH, nacido en la Villa de Aguaron de la Comarca de Cariñena, en la Provincia de Zaragoza, España, y la SEÑORA DOÑA MARÍA HERMINIA PANTALEONA GARCÍA Y FERNÁNDEZ, de la ILUSTRE FAMILIA FERNÁNDEZ-SANTAMARÍA de Cangas de Tineo, Provincia de Oviedo, Asturias, que, así, aparece en el Certificado de Defunción literal, al igual que sus 4 hijos legítimos con apellido TORRES y GARCÍA, y en la Certificación de Matrimonio en los Archivos del Arzobispado de La Habana[16].

Hoy, en este ensayo, que constituye mi primera aproximación a tan controvertida autoría literaria y, tal vez, Metafísica y sobre otras Ciencias[17], publicadas con otros nombre-pseudónimos, así como la necesidad de realizar un examen de expertos de todos los cuadros de pintores santiagueros de la primera mitad del siglo XX, el objetivo de la Ensayista se centra en demostrar, que la obra fue escrita por un autor español, nacido en la Península y llegado a Cuba en edad adulta, hombre hecho y derecho, así como se puede percibir su estancia previa en La Habana y convivencia con su esposa asturiana habanera, al deslizar en el texto alguna que otra forma de denominar a algún objeto en La Habana, que tiene otra denominación en Oriente y que no pertenece al Castellano en la Península, en escasas ocasiones, pero aparece.

Sin contar con la experiencia necesaria en semejante tipo de estudio la Ensayista se propone abarcar, al menos, un conjunto de aspectos específicos y tratará de ordenarlos de forma tal, que el lector pueda seguir el hilo lógico de su pensamiento y de su veredicto profesional en su calidad de Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana, Novelista, Poetisa, Socióloga y conocedora de las dos ubicaciones geográficas en los autores enfrentados, mejor dicho, del autor cuestionado y del autor, al que se le intenta hacer justicia 101 años después.

Con sólo señalar el fuerte laísmo del AUTOR  de VÍA CRUCIS y FILIGRANA, HUBIESE SIDO SUFICIENTE PARA CUESTIONARSE LA AUTORÍA ADJUDICADA A UN AUTOR CUBANO, sin importar el nombre de dicho sujeto. En Cuba, hasta los niños corregirían al AUTOR verdadero de esas obras literarias, porque si de algo se peca, en Cuba, es de leísmo. Por ejemplo, en las 22 páginas “De Cuba a Chafarinas”, escritas en el cuarto trimestre de 1896 por Emilio Bacardí, no aparece ni una sola vez el uso, que para un cubano es erróneo, de laísmo. Ello no sólo se pone de manifiesto en las páginas escritas, realmente, por Emilio Bacardí, sino en un conjunto de epístolas y otros escritos dirigidos a él o en que se le menciona. El laísmo[18] es un defecto o modo de hablar en España, que con mucha frecuencia nos lastima el oído cubano.

Llama la atención, que existiendo buenas críticas a la obra literaria, no haya surgido el cuestionamiento lógico al leer las novelas, inclusive, los CUENTOS DE TODAS LAS NOCHES, con el tan simpático título de “Plátano guineo”, que haría reír a cualquier santiaguero o nacido en Santiago de Cuba. Para los lectores internacionales, y hasta para los habaneros, se apunta, que, en Santiago de Cuba y en la Provincia de Oriente, en general, “guineo” es el único término, que se utiliza para denominar al plátano fruta o banano[19]. Y, sólo existe algo parecido al referirse a la gallina de Guinea y a la hierba de Guinea, inclusive, más allá de Cuabitas, última residencia de Emilio Bacardí, a mitad de camino a Guantánamo, se encuentra el poblado de Yerba de Guinea. Mientras, en La Habana, no se antepone la palabra gallina siquiera para denominar a la gallina de Guinea, tan necesaria en el Oriente cubano. Por ello, llamó mi atención, en el cuento “LIBORIO, LA JUTÍA Y EL MAJÁ” (CUENTOS DE TODAS LAS NOCHES, p. 13),  se dijese:

<<guinea, guinea,

            guinea comió maí>>

para referirse a la gallina de Guinea, en la zona cercana a los Mangos de Baraguá en una décima de un campesino de origen español, es decir, descendiente. Más bien, nos parece un peninsular, burlándose de cómo hablan los cubanos y, para ello, da un modo, en que sólo hablan los descendientes de africanos y algunos cubanos, ya con varias generaciones nacidas en el país, de haberse mezclado con personas de las capas inferiores de la sociedad y, preferentemente, con negros y mulatos incultos, porque los negros cultos cubanos hablan del mismo modo y hasta más refinadamente que los blancos.

En el caso del pequeño libro de cuentos infantiles, se debe tomar en consideración, que todos los cuentos comienzan de una forma no habitual o no acostumbrada para nosotros, los cubanos, con un “Pues, señor:”, cual si se estuviese ante una epístola. En el Año del Espíritu Santo, 1998, fue publicado un libro de cuento bajo el título PUES SEÑOR [20].

Pues, el tan “pues” español, que no podemos, después de un largo período en la Península, escribir o hablar sin el socorrido “Pues, como le venía diciendo” o “Pues, señor, debo de confesarle, que esa obra no parece ser de un cubano y me atrevería a ponerlo sobre papel”.

Aunque nos detendremos en un análisis comparativo del léxico utilizado por el AUTOR de VÍA CRUCIS y de FILIGRANA, y, más delante, de DOÑA GUIOMAR[21], en cuanto la tengamos en nuestras manos, y el usado en obras, que, sí pudiesen ser de la autoría de Emilio Bacardí, como son las Crónicas de Santiago de Cuba, que al parecer comenzaron a salir en vida de ANDRÉS TUTOR, según he entendido de una de las cartas del Epistolario, recibida por el Autor de Crónicas de Santiago de Cuba a mediados de 1909, de modo somero se señala, que dentro de la narración el AUTOR LEGÍTIMO  deja deslizar su afrancesamiento a tal punto, que nos dice ‘catibiá’ por catibía, con esa costumbre francesa de poner el acento de la palabra en la última sílaba, y hasta en la última letra. Ciertamente, muestra inconsistencia con dicha palabra, que aparece escrita de diferentes formas en FILIGRANA. Otro ejemplo llamativo es el uso en el texto, no en el diálogo, en que interviene algún personaje francés o de ascendencia francesa, de alguna palabra, que entremezcla, de forma aislada, los idiomas que domina a quién proclamo AUTOR real, ante todo de la Lengua Francesa y el Castellano. Ejemplos específicos: “Journada” en lugar de “Jornada” (journé en Francés) y “republicano enragé” para decir “republicano rabioso” (VÍA CRUCIS, p. 40, último párrafo, aunque es utilizado en la obra literaria en más de una ocasión el ‘enragé’). Esta es una cuestión habitual en personas, que hemos estudiado y vivido por largo tiempo en un país con otra Lengua y hemos confraternizado con condiscípulos de nuestro origen, en que se suele hacer una mezcolanza de palabras y castellanizar palabras de otras lenguas, y viceversa. Este fenómeno lo conocemos todos los estudiantes cubanos, que transitamos por las universidades rusas, ucranianas y de otros territorios soviéticos, además, de un modo menos culto, se puede observar en el exilio miamense por mis escasos contactos con cubanos de la Florida y el escucharles en las calles de Santander al pasar.

El afrancesamiento de la ciudad santiaguera, estando en presencia de la segunda generación, expuesto en la novela VIA CRUCIS parece estar sumamente exagerado, por lo que me atrevo a concluir, que el AUTOR de los libros en cuestión, escribió VÍA CRUCIS en calidad de primera obra literaria. Además, se expresa con insistencia una cercanía a su profesión de origen en las descripciones, marcadas por el academicismo ilustrado, estudiado y militante. ¡Un Pintor de Academia! Se hace tan evidente, que se está ante un clásico de la descripción, del colorido, del dominio de las técnicas, de los matices y las luces, de la paleta del Pintor. Entretanto, la trama queda muy por debajo de la calidad de su prosa, de la calidad de su vocabulario, de la grandiosidad de la obra, que refleja de modo muy aragonés los claro-oscuros de la vida, tal vez, goyesco. Una morbosidad tal sólo es propia de un catolicismo español, peninsular, marcado por la época oscura.

Si el AUTOR de VÍA CRUCIS hubiese vivido una década o cinco años más en Santiago de Cuba, en Cuba, no hubiese escrito Magdalena, el segundo libro, tercera parte efectivo de la novela. ¡Un cubano,  jamás, escribiría una novela tal! Al punto, que yo me negué a leer el libro final de la trilogía VÍA CRUCIS.

El AUTOR se recrea de tal modo, en lo que para un español forma parte de lo natural, del naturalismo de la vida, en las escenas de dolor y macabras, en las ceremonias religiosas, en las dos primeras novelas leídas por mí, que sólo es posible entender tal acercamiento y tratamiento de algunos temas, en un hombre de tan avanzadas ideas y que vio tanto mundo, siendo un peninsular católico practicante, con un profundo conocimiento de la Sociedad Española y de los ritos católicos. Su elevada cultura y flexibilidad de pensamiento es reflejada de forma magistral en algunos personajes, sobre todo en dos; los dos personajes mejor logrados, más brillantes, uno en cada novela: el hacendado cafetalero Bonneau, en VÍA CRUCIS,  y el Sr. Oña de Montillo en FILIGRANA. Ambos, aunque diferentes, expresan el pensamiento de la Revolución Francesa y de los Enciclopedistas.

La Autora, el 30 de Marzo y 2 de Abril de 2011

 



[1] La DR. PROF. KARY TORRES ES LA ESCRITORA Y ENSAYÍSTA, POETA, HISPANISTA, PINTORA, EDITORA, E ILUSTRADORA, que firma con el pseudónimo de ANDREA TUTOR. CREADORA DEL REALISMO ROMÁNTICO DEL SIGLO XXI. DOCTOR EN CIENCIAS ECONÓMICAS DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE RUSIA Y DOCTOR EN CIENCIAS SOCIOLÓGICAS DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. CON LOS PREMIOS MÁS ALTOS DE LA ACADEMIA.

[2] Precisamente, LA DIOSA IRIS, el Académico ANDRÉS TUTOR fue pintada en una pintura mural, mejor dicho, un fresco, que era su especialidad dentro de la Pintura, en la otrora elegante Cafetería “La Iris” de la Plaza de Marta de Santiago de Cuba. Pintura, que tiene que ser rescatada de debajo de capas de pintura.

[3] <<RUPTURA ENTRE MARCO ANTONIO Y OCTAVIO: Antonio partió a oriente [sic.] para castigar a Egipto, que habla [sic.] facilitado socorros a Bruto. Pero, seducido por Cleopatra, olvidó sus deberes por los deleites. A Octavio le cupo el cuidado de pacificar a occidente [sic.]. Tuvo que combatir primero las intrigas de Fulvia, esposa de Antonio, que murió a tiempo para evitar una guerra entre los triunviros; después sometió a Sexto Pompeyo, hijo del gran Pompeyo, que habla [sic.]  logrado reunir una flota sólida y era dueño del Mediterráneo. Triunfó al cabo de dos años de guerra, gracias a los talentos militares de su amigo Agripo (38-36). El tercer triunviro, Lépido, representaba en todos estos acontecimientos un papel insignificante; Octavio lo depuso y lo nombró sumo pontífice [sic.]: desde aquel momento quedaban dos ambiciosos uno frente al otro, y era preciso que uno de ellos desapareciese. Quién desapareció fue Antonio. Después de una expedición desastrosa contra los partos, Antonio habla vuelto al lado de Cleopatra, a Alejandría, donde se entregó a todos los desórdenes de una vida crapulosa que ha quedado célebre con el nombre de « vida inimitable ». Soñó fundar un imperio de oriente [sic.]  en provecho de aquella reina, dando a sus hijos reinos asiáticos… Octavio explotó hábilmente esa actitud para excitar la indignación de los romanos contra Antonio, y ocultando su rivalidad personal bajo la máscara de una guerra nacional, hizo decretar una expedición contra «aquella mujer, que pretendía la caída del Capitolio y la ruina del imperio [sic.].  Antonio y Cleopatra esperaron a Octavio en Grecia con una flota y un ejército. La flota fue vencida cerca de Accio, en el Adriático, a la entrada del golfo [sic.]  de Arta, y Cleopatra huyó, llevándose consigo a Antonio (3’) • Octavio los siguió a Egipto y batió a Antonio en los alrededores de Alejandría. Cleopatra trató en vano negociar con el vencedor. Antonio se dio muerte, y, viendo que todo estaba perdido, imitó su ejemplo haciéndose picar por un áspid. Octavio quedó siendo dueño del mundo. El fin de la república [sic.], había llegado>>. Tomado de:  http://www.portalplanetasedna.com.ar/imperio_roma1.htm 

[4] Al parecer, hubo un grupo de personalidades y personajillos, que se pusieron de acuerdo. No obstante, la culpa la cargó el Tenedor de Libros de ANDRÉS TUTOR (Pseudónimo de Pintor). Se le llamaba por ese nombre, inclusive, sus hijos para referirse a ÉL. Al regreso de La Habana, de la Familia Torres, el delito estaba consumado y se encontraron, que su fortuna había sido escamoteada. Todo indica, que los documentos del despacho del Maestro y Académico ANDRÉS TUTOR habían desaparecido. La Familia Torres y García no conserva los cuadros del Principal Pintor y Maestro de Pintura, Decoración y otras disciplinas de las Artes Plásticas, que habitó la ciudad de Santiago de Cuba en la primera década del s. XX.

[5] Filigrana, p. 31, tercer párrafo,  tercera línea, pero es frecuente su uso dentro del texto cada vez que hace referencia a una loma. Esta palabra es de uso común en España y, en el Norte no gallego, suele ser la única utilizada. No obstante, Emilio Bacardí usa la palabra “cuesta”: “descender la cuesta” en “De Cuba a Chafarinas”, pp. 12 y 13. Habría de contarse con mayor abundancia de escritos, en que haya certeza de la autoría de Emilio Bacardí, para conocer si su uso correspondía a la época en Cuba o era influencia de sus años en el presidio español. También, habría que ver dónde se encontraba físicamente al escribir su testimonio sobre su presidio político. También, comparar con otros autores santiagueros de la época. Ello requiere una investigación de archivo y hemerotecas.

[6] VÍA CRUCIS. Primera Parte: Páginas de Ayer

[7] Lo curioso es que el autor que se adjudica la obra, siendo santiaguero, en ninguna de las novelas de referencia utiliza el tan santiaguero compay o compa’i u otra palabra usualcaray” (no sé exactamente cómo se escribe), siquiera en las capas bajas de la población al hacer presencia en el texto, aunque son de uso común en Santiago de Cuba. No hay un día que no se oigan muchas veces, lo mismo en la ciudad que en los campos de los alrededores. El AUTOR verdadero no conoce el término o no se siente en capacidad de utilizarlo de forma natural. Es evidente que no se utiliza en su medio social y no tiene contacto con la población obrera, con el público en general. Incluso, un “compadre” sólo se dejaría para una relación con base religiosa, mientras que el compay es usado en el trato coloquial sin que medie relación religiosa de compadrazgo. El “sabijondo” de FILIGRANA no resiste siquiera comentario, usado varias veces en el texto, para intercambiarlo con un <<sabichosos>> en “El Plátano Guineo” de CUENTOS DE TODAS LAS NOCHES, p. 29”

[8] Llamo la atención, en la variación de la pronunciación española en el transcurso de 3 a 4 siglos, pues Cervantes y Saavedra hacía hincapié en explicar en Novelas Ejemplares, que el ceceo era una cuestión típica de gitanos. Ello es común en toda la Sociedad Española actual, en unos más pronunciado que en otros.

[9] ANDRÉS TUTOR (Sr. Don ANTONIO TORRES Y FLOTACH) residió en la capital de la Isla desde su arribo en 1987 hasta 1900. En ese año, contrajo matrimonio con una asturiana habanera.

[10] Inclusive, MI SEÑORA ABUELA asturiana, que según MI SEÑOR PADRE llegó niña (otra hija dice, nació en La Habana, aunque haya inconsistencia en la edad de defunción y documentos cubanos (en 2 años de diferencia, que ninguna fémina se  adjudicaría de más), parecía criolla de familia educada al hablar; su Castellano era impecable, pero con los tintes habaneros de la Habana intramuros del siglo XIX)

[11] Aunque merece comprobación histórica, me atrevería a afirmar el tan típico y tan habanero Arroz a la Chorrera, que integra la Cocina Cubana, es un plato introducido por mi bisabuelo asturiano D. Antonio García de Tineo y Fernández, propietario del Restaurante “La Chorrera”, ubicado en la zona homónima de El Vedado.

[12] Caracterizaciones a Emilio Bacardí Moreau: “…partidario de las leyes sociales más avanzadas y muy intransigente en lo que respecta a la defensa de las libertades… De ahí, su fama de conversador afable, amigo de intelectuales y artistas, generoso como el que más y comprensivo como ninguno… escribía, leía, era protector de las instituciones culturales, fomentaba la tertulia inteligente, el taller del pintor y el estudio de las lenguas. Sabía que el porvenir se hace en base a la sensibilidad y la concienciaEra un liberal… cree en el respeto que se debe así mismo y que le debe al otro… Mientras, Joaquín Navarro Riera (Ducazcal), Periodista que coincidió en el tiempo y lugar, lo presenta: … personalidad literaria  de Emilio Bacardí Moreau es casi desconocida… admirado… su carácter y vida de revolucionario político... y su eficaz labor de propagandista y auxiliar dadivosos  en beneficio de la guerra… cubano separatista y… enamorado ferviente de la libertad… hombre práctico y de acción cotidiana en la balumba de la soberana vulgaridad… hombre público, sumergido en los intereses circunstanciales, pudo la multitud sospechar que en lo más íntimo de esa alma estaba inédito el autor de Vía Crucis… no presume de literato profesional…” de los Prólogos a Emilio Bacardí en su tiempo (1844-1944) de Mario Parajón, pp. 9-13 y VÍA CRUCIS (Impresiones de un lector) de Joaquín Navarro Riera  (Ducazcal), pp. 5 a 9.

[13] De la carta de José A. González Lanuza, Secretario Perpetuo de la Cooperativa General de Infundios, 1 de febrero de 1905, en Bacardí Moreau, Emilio, EPISTOLARIO, P. 103.

[14] Escribo las profesiones en plural con mayúscula con toda intencionalidad.

[15] Es conocido el cuestionamiento sobre la autoría de Sholojov, el más célebre autor ruso del s. XX, sobre la principal obra de su carrera literaria, que él se adjudicó, “El Don Apacible” (Тихий Дон). Sholojov era un niño de 12 años durante la guerra narrada y el nivel cultural del autor al presentar la novela, según transcendió en Moscú a finales de los ’80, durante la Glasnocti (transparencia), era 2º grado de Primaria (un niño de una pequeña aldea rusa) y él no llegaba a los 20 años, siendo publicada a sus 23 años por primera vez. Inclusive, se llevaron estudios en una Universidad Suiza; desconozco los resultados. Siempre hubo dudas, aún más, porque nunca pudo alcanzar el mismo nivel narrativo y no tenía tal productividad literaria en lo adelante. Aparece, sin condiciones, de forma precoz, cual geniecillo, que no necesita tiempo, experiencias y estudios. No obstante, hacia el final de su carrera literaria logró un excelente relato, llevado también a la pantalla grande  EL DESTINO DE UN HOMBRE (Desde mi punto de vista, sólo esos dos títulos hablan de un gran autor, mientras otros nos sitúan ante un autor proletario).

[16] Yo poseo una copia autentificada del Expediente de Matrimonio, que guarda el Archivo del Arzobispado de La Habana.

[17] Estos libros, supuestamente, pertenecen a la autoría de Pedro Joaquín Ravenet Libros, que publicó en la capital, en algunas ocasiones bajo el rebuscado seudónimo de Esjarty, según recoge Carlos M. Trelles en el segundo tomo de su Bibliografía cubana del siglo XX (1900-1916) (1917): Nuestros poderes ocultos. Libro 1º (¿1910?); Concepto de alto ocultismo. El poder de la voluntad. Libro 2º (1911); Las percepciones internas. Su clasificación. La clarividencia y otras mediunidades. Libro 3º (1912); La impresión de los demás. La adaptación conyugal. Libro 4º (1912) y Destrucción de obstáculos. Cualidades para ello. Acumuladores de la energía. Libro 5º (1912). Pedro Joaquín Ravenet, siendo de muy buena familia, hijo de un Señor Gobernador de Santiago de Cuba y madre criolla de familia adinerada de la ciudad, él mismo nacido en Madrid y militar, tiene antecedentes penales por robo y fue expulsado deshonrosamente del Ejército Español. También, abandonó a su familia, que aún llegando a Cuba, no la buscó para unirse; los dejó en la Habana. En 1905, se traslada a Santiago de Cuba y sin poder recuperar su herencia, se dedica a otros menesteres, entre ellos, el Espiritismo, según aparece en el Ensayo de JORGE DOMINGO CUADRIELLO “Discípulo, enemigo y admirador de José Martí”. Ciertamente, esta Autora se cuestiona la autenticidad de la firma de la carta, porque Pedro Joaquín Ravenet no tenía edad para tener maestro ni para fijar memoria. Puede haber él escuchado hablar de Martí en su casa, después de su paso por Madrid (nació 29 de Agosto de 1869 y José Martí estuvo en Madrid 1972 y en Mayo de 1873 se traslada a Zaragoza a continuar estudios) Cuadriello, en el ensayo citado, ubica a  Martí en Madrid en Febrero José Martí de 1871, en tanto en CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE JOSÉ MARTÍ lo ubican en Mayo de 1872, con el hecho relacionado con su matrícula en derecho civil Español. http://jose-marti.org/jose_marti/biografia/biografia/biografia06.htm. No obstante, se ha de señalar, que Martí tuvo que vencer, además, los exámenes de Bachillerato, aún, encontrándose en la Universidad de Zaragoza. Es mucho más probable, que fuese Maestro particular del niño ANTONIO TORRES Y FLOTACH de los catalanes de Cariñena, quien había nacido en 1867, de haber nacido antes de mediado de Octubre. Además, los temas serían más acorde de una persona, que en Francia se hubiese movido en Círculos Esotéricos y de Alquimia, tan de boga en esa época y que correspondería a muchas características de SAINT GERMAIN inherentes en su persona.

[18] A modo de curiosidad, traigo a colación una noticia leída, recientemente, sobre una manifestación callejera, llevando pancartas, en la ciudad de Torrelavega, en defensa del laísmo. Torrelavega es la segunda ciudad en importancia de la actual Cantabria, anterior Provincia de Santander, por donde arribó José Martí a su exilio español.

[19] En Honduras, según la R.A.E., se le llama “plátano guineo”.

[20] Fortún, Elena, PUES SEÑOR, Ed. José J. de Olañeta, Colección “Érase una vez”, Biblioteca de cuentos maravillosos, Barcelona, 1998, 148 pp.

[21] Una bisnieta de DON ANTONIO TORRES Y FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR FERNÁNDEZ, lleva el nombre de Guiomar, hija del Maestro Jesús Ortega y Geraldine Torres Guerra, una de las nietas mayores de TUTOR. ¿Coincidencia, inspiración o soplo de las Musas?

 

 

Subido a Internet en Santander, España, el 7 de Setiembre de 2011