ANDREA TUTOR: EN RESCATE DE LA 
OBRA DE SU ABUELO

 

 

 

¿La Alameda Michelsen?

Aproximación a la Obra de Andrés Tutor

 

Autora: DR. PROF. KARI TORRES[1]. UNIVERSIDAD DE LA HABANA

 

 

 

El controvertido nombre de una muy conocida vía pública santiaguera, La Alameda,  es uno de los temas, que obliga a centrar la mirada en una no muy esclarecida década en la historia territorial y nacional. Santiago de Cuba, a caballo entre finales del XIX y principios del s. XX, era una ciudad extensa para la época, pero en la que, todavía, se podía presumir de conocer a todos los habitantes por sus rostros y, a muchos, hasta por sus nombres y status social.

 

¿A qué olía la capital de la segunda ciudad en importancia de Cuba, su capital primada? Pues, a cagajón de caballo, según la zona, mezclado con el salitre, con los olores de la mercadería del puerto, precisamente, en la zona de La Alameda de Cristina, más adelante, en dirección a Marimón, a aguardiente y aliento etílico, a pueblo; a cagajón de caballo, impregnado con el aroma de las frutas de El Caney, salpicado de pregones con las primeras luces del amanecer y los hilos aromáticos del café, saliendo de cada casa; café hecho en coladores. Ese café santiaguero, tan diferente al de La Habana: tostado en pequeñas porciones y con azúcar, puesto en la tetera[2] y el agua hirviendo a borbotones, dejada caer con un jarro desde cierta distancia. El fuerte café oriental, el más aromático del Mundo, pasado dos veces por el colador, seguido del café claro para los niños; café verde natural, que, en la noche anterior, fue tostado en un caldero de hierro; molido al levantar el alba; aroma divino, que recibe al primer pregonero, junto al canto de los gallos. Santiago de Cuba, ciudad que despierta al amanecer. Santiago de Cuba, con el frescor matutino a la llegada del siglo XX.

En la postal, aparece La Alameda de Cristina en su diseño del siglo XIX. Es presumible, siempre por la foto, que estuviese en obras: faltan los adoquines, hay un letrero, que no se distingue lo escrito, pero se acostumbra a poner los datos de la obra en construcción (costumbre y exigencia española). Además, en la zona, que está aparcado (parqueado) el automóvil, objeto llegado a ciudad en 1901. Autor de la postal: Todo indica, que es ANDRÉS TUTOR. Ello lo confirma la postal con sus 2 hijos mayores en la Escuela Normal (¿1906? - existe una foto de la Escuela Normal de la misma época, firmada ese año).

 

 

Santiago de Cuba tan provinciana, tan independentista, tan costumbrista, tan colonial; llena de banderas tricolores y desde el triángulo rojo refulge la estrella: una única estrella. Mujeres de mangas y faldones largos, donde sólo se les ve sus manos y sus rostros; blancos: rubios y trigueños, mulatos: adelantados y atrasados, y negros. Santiago de Cuba, que presenta la cara de Cristina, La Alameda, al viajante, tan solamente descender del barco; alameda, escoltada por palmeras, combinadas con árboles de ancha y espesa sombra, de amplia calzada central reverberante ante la inclemencia del sol del mediodía; alameda adoquinada, donde carretones alados por caballos trasiegan desde los muelles a las casas comerciales, los almacenes. La Alameda de Cristina con su glorieta y quiosco en forma de  glorieta.

La Alameda de Cristina a la entrada del siglo XX en el proyecto de 1859, bajo el Gobierno de Juan Téllez. Yo cuestiono la remodelación en 1893 por el aspecto mismo de La Alameda, que en 7 ó 10 años no se vería tan depauperado, a no ser que sólo se tratase  de la instalación de luces.

 

 

Santiago de Cuba, ciudad desierta al entrar la tarde; población, cobijada en la siesta o en la frescura de sus casas coloniales. Santiago de Cuba, ciudad construida por un ciego: calles serpenteantes, curvas a cada obstáculo y empinadas lomas, que salen de Gallo y llevan a sus plazas: Plaza de Armas, Plaza de Dolores, Plaza de Marte o Marta o Malta, según la cultura de cada morada.

Así, conoció a Santiago de Cuba, la todavía Cuba, el SR. DON ANTONIO TORRES I FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR, al descender del buque, que le traía de Cienfuegos, antigua Fernandina, con su primogénito en brazos. ¿Mayo de 1901?[3]

La Alameda con lámparas similares: ¿Acetileno o petróleo?

Parque de Céspedes de Santiago de Cuba, ¿1901?

 

 

 

 

 

 

 

En las foto, que anteceden, vemos La Alameda a la llegada del siglo XX y el proceso de remodelación en la foto, en que aparece el automóvil, propiedad presumible del responsable de la obra. ¿Por qué en obras? Es evidente, que se han eliminado las farolas, bancos, las hileras arboladas de los costados de la Glorieta y, presumiblemente, la propia glorieta. ¿Pertenecen las fuentes al trazado de la primera década del siglo o más probablemente de 1903? Coinciden las farolas en el diseño, que saluda al siglo con las existentes en Noviembre de 1901 en la Plaza de Armas, renombrada Parque de Céspedes.

¿Las fuentes? En algunos artículos se señala la presencia de las fuentes y su conservación desde su diseño original de mediados del s. XIX. No ha sido posible, hasta ahora, encontrar un testimonio gráfico de la existencia de tales fuentes en el s. XIX, resaltando en el centro de La Alameda la ya señalada glorieta. ¿En momentos del primer diseño de La Alameda existía agua corriente en Santiago de Cuba y motores, que pudiesen sustentar el funcionamiento de las fuentes? Según fuentes bibliográficas santiagueras el primer acueducto de la Ciudad capital de provincia más grande de Cuba debe fundación a la esplendorosa primera década del siglo XX, formando parte de un Plan de Desarrollo Urbanístico, que tendió a la europeización de la provinciana ciudad. El agua corriente necesita de un acueducto, cuyo suministro estuvo ubicado en Charco Mono, en tanto que el “Agua Mineral de San Antonio”, que se distribuía a domicilio, embotellada en garrafas de 5 galones, en algún momento posterior que no he podido precisar, se renombró “Agua de San Juan”, que es en la variante, en que le conocí desde la década de los ’50 del XX. Este importante proyecto se remonta a la segundad mitad de la década y dio lugar al abastecimiento de agua corriente. Las familias, que se lo podían permitir tomaban agua de garrafa. Al parecer con anterioridad el agua llegaba de Aguadores y se almacenaba el agua de lluvia.

Éste es hecho desde mi punto de vista es imprescindible para la presencia de fuentes ornamentales, las que no existían siquiera en la Plaza de Armas ni en la Plaza de Marte, las dos principales de la ciudad capital. Me atrevo a marcar un punto de inflexión en la ornamentación acuática: Vista Alegre y el Acueducto[4]. Por otra parte, la primera casa en Santiago de Cuba, que contó con  2 fuentes en su modesto jardín, en correspondencia con el Plan de Urbanización y Ensanche, fue, precisamente, la del Pintor, Decorador. ¿Jardinero Europeo? y Hombre de Negocios[5].

De hecho, en Santiago de Cuba se estaba acometiendo tal proceso constructivo, que da lugar al surgimiento de una nueva zona de desarrollo, que se quedó en embrión, en la zona del Río San Juan: Embotelladora de Agua Mineral San Antonio, Tejar y Vivero. Ello no sólo acompañó La Alameda, sino la remodelación de parques y calles principales, el surgimiento de zonas ajardinadas en la Ciudad tan carente de árboles, que obligaba a los habitantes a refugiarse en sus casas en las horas de más calor[6]. El otro polo de desarrollo estaba situado en el extremo de La Alameda: Planta Eléctrica, Estación y Talleres de los recién inaugurados servicios tranvías; posiblemente, la Fábrica de Hielo forme parte del Programa de Desarrollo de la primera década del s. XX, al que se arribó con actividad artesana en pequeños chinchales: sastrerías, herrerías, algo de mecánica y forro de coches, fabricación de rones.

 

Continuará

 



[1] Currículum Vitae:  http://www.andreatutor.com/WEB/CV%202009.htm; http://www.andreatutor.com/PINTURA/III%20MUESTRA%20HOTEL%20REAL/CV%20ARTÍSTICO.htm

 

[2] En España, he oído decir ‘tetera’ al ‘colador’, cuando alguien ha hecho referencia a la forma de hacer café anteriormente (“antiguamente”). Me parece recordar, que en La Habana se le dice igual, No obstante, en santiago de Cuba se le llama colador a la tela blanca de algodón, cocida por los lados e insertada en un alambre, que se coloca en un soporte. De hecho, las cafeteras modernas con filtro no son más que lo mismo con aplicaciones técnicas. La única innovación real en este sentido son las cafeteras italiana, con su proceso ala inversa y con presión.

[3] Corresponde a las Universidad de La Habana, al Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Cuba, la Universidad de Oriente y la Universidad de Cienfuegos precisar documentalmente, en búsqueda de Archivos Históricos o el Archivo Marítimo, la fecha de embarque y desembarque, así como revisar los documentos de embarque del buque, en que viajaron de Cienfuegos a Santiago de Cuba: Don Antonio Torres y Flotats, SEÑORA DOÑA María Herminia Pantaleona García y Fernández (puede aparecer: Herminia García) e hijo (Don Juan Antonio Torres y García), así como el equipaje y carga acompañante. La búsqueda tiene que ser exhaustiva y entre líneas, dado el hecho que un grupo de “personalidades y personeros” se encargaron de destruir información de archivo, posiblemente notarial y periodística, también, que hacia Cienfuegos viajó el sastre santiaguero, Valverde, que puede haber vivido en la calle San Fernando, en las inmediaciones de la Fábrica de Hielo.

[4] Por cierto, el Ing. Miguel Ángel Torres Vila, nieto de DON ANTONIO TORRES I FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR, fue el Director de Abastecimiento Técnico y Material del Acueducto, y viajaba con frecuencia a La Habana a negociar con la UNESCO, casualmente la sede principal de la organización Internacional, se encuentra en París. ¿Coincidencias recurrentes?

[5] Con independencia de sus titulaciones, la licencia de actividad económica de DON ANTONIO TORRES I FLOTATS era de Comerciante y, así, consta en su Certificación de Defunción. Ha llamado la atención, que en el documento más reciente, recibido desde Santiago de Cuba, no sé si por error mecanográfico, aparece el año de defunción referido a principios del siglo XIX, en tanto aparecen su esposa y 4 hijos (el mayor DON JUAN ANTONIO TORRES Y GARCÍA nació en 1901 y llegó a la ciudad con 1 año de edad, los restantes hijos son naturales de Santiago de Cuba). Por otra parte, en el documento de defunción, utilizaron su pseudónimo artístico: ANDRÉS TUTOR FERNÁNDEZ, aunque quién es padre legítimo de los TORRES es, por supuesto, un Torres, casado, en Mayo de 1900, en la Iglesia El Santo Cristo de La Habana, con DOÑA MARÍA HERMINIA PANTALEONA GARCÍA Y FERNÁNDEZ, según aparece en el Expediente de Matrimonio del Arzobispado de La Habana (copia sellada del cual está en mi poder, quién aparece como legítima esposa en el Acta de Defunción sólo con uno de sus nombres Herminia) que era cómo se llamaba en el trato social y familiar. Llamo la atención sobre el hecho, que los que se encargaron de organizar el funeral y de los negocios fueron sus socios. Su Señora viuda, mi Abuela, no sabía absolutamente nada de los negocios de su Señor Esposo, sólo que había dinero para gastar, y su hijo mayor sólo tenía 8 años al fallecer Su Señor Padre. Es importante señalar, además, que, en la Familia TORRES, no se acostumbraba a hablar de dinero y, menos, delante de los niños. Esta costumbre alcanzó a los ’70 del s. XX, mientras vivió MI PAPÁ, Hijo Mayor de TUTOR. La Familia TORRES, inmediatamente después de los funerales, se trasladó a vivir unos 3 años a Calle F, El Vedado, La Habana. 

[6] Los santiagueros saben, que, cuando el Sol pega fuerte, hasta el asfalto se derrite.