UNIVERSIDAD DE LA HABANA

RESCATE DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE SANTIAGO DE CUBA:

MAESTRO DON ANTONIO TORRES Y FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR FERNÁNDEZ

PINTOR DE ACADEMIA Y DECORADOR, COMERCIANTE. BENEFACTOR DE SANTIAGO DE CUBA 

 

 ENSAYO LITERARIO

 

 

DOÑA GUIOMAR: ¿NOVELA HISTÓRICA O DE ÉPOCA?[1]

 

 

 

 

 

Autora: DR. PROF. KARY TORRES FLOTATS, alias ANDREA TUTOR, ILUSTRE SEÑORA FERNÁNDEZ SANTAMARÍA.

Escritora y Ensayista, Poeta, Prologuista y Crítica; Hispanista, Editora, Pintora e Ilustradora. Doctor en Ciencias Económicas de la Academia de Ciencias de la URSS (Moscú, 1990); Doctor en Ciencias Sociológicas de la Universidad de La Habana (1996); Profesora Titular e Investigadora Titular de la Universidad de La Habana (1992); Graduada del MGIMO (1981); Premio Nacional de las Ciencias Sociales y Humanísticas de la Academia de Ciencias de Cuba (2001); Premio al Mejor Libro Científico Publicado, Universidad de La Habana (2000); Ensayo Social Concurso Pinos Nuevos, 2ª Edición, Instituto Cubano del Libro (1995). Profesora Emérita de la Universidad de La Habana. (www.andreatutor.com)

 

 

 

 

 

 

I          Introducción:

 

Al enfrentar la tercera novela, en 4 libros de principios del siglo XX, salidos bajo la autoría de Emilio Bacardi y, tras mi cuestionamiento a la autenticidad de dicha autoría desde el ensayo literario “PAZ OCTAVIANA, publicado en mi Web: www.andreatutor.com, habiendo sido enviado a varios intelectuales antes de exigir, de forma oficial, a varias universidades ser sometida la obra literaria, teatral y artística autoadjudicada o atribuida a la autoría de la mencionada persona, pues, lo hago con sumo respeto para EL AUTOR.

Cómo indicamos y considero haber demostrado, con varios momentos y situaciones, que la novela pertenece a Autor español, a un peninsular de elevadísima cultura, de delicadeza y finura extremas, y con una fuerte influencia francesa, que se expresa no sólo en las frases en Francés y alusiones a La France, a París, a las libertades e ideas enarboladas por la  Revolución Francesa, sino también por un amaneramiento afrancesado en su prosa, en la elección de su vocabulario.

Dichas características corresponden, en aquel Santiago de Cuba de la primera década del siglo XX, a un intelectual español, catalán de Aragón, radicado en Cuba desde 1897, habiendo residido en La Habana (3 años), en la calle Habana y con misas de domingo en la Iglesia del Santo Ángel, escenario de esa magnífica novela cubana, Cecilia Valdés o la Loma del Ángel de Cirilo Villaverde (Autor cubano).

EL SEÑOR DON ANTONIO TORRES Y FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR FERNÁNDEZ  (Zaragoza, España, ¿1867? – Santiago de Cuba, 1909) es de los catalanes de Cariñena, donde pueden haber transcurrido sus primeros años de vida o tener la Familia Torres su casa de campo y participar de las famosas vendimias. También, existe la posibilidad de algunos traslados por el territorio español, debido a la pertenencia de su Señor Padre al Ejército Español[2].

De la historia oral de la Familia TORRES y GARCÍA, trasciende que ANDRÉS TUTOR cursó estudios de Pintura en París, y era un caballero extremadamente culto y de delicadeza tal, que se le catalogaba en Santiago de Cuba de un modo muy particular: “Este caballero es tan fino como una dama” o “¿Cómo un Señor tan fino y culto se casó con una burra[3]?”. Se puede imaginar el saber estar y la delicadeza, el brillantísimo conocimiento, que podía tener un hombre, que impresionó a una ciudad, que dejó impreso un estilo de vida a la clase rica y acomodada de la ciudad; un estilo menos provinciano, más burgués y librepensador.  La frase, que atribuye a la esposa del Pintor el peyorativo de “burra” pertenece a Pepe Guerra, gallego dueño de una tienda de víveres en Avenida Garzón de Santiago de Cuba a principios del s. XX, modelo del tendero de VÍA CRUCIS. Esta anécdota, sabiendo que la esposa formaba parte de una FAMILIA ILUSTRE asturiana, con ascendiente en la CASA REAL VISIGODA de Asturias, muy bien educada y refinada, con una educación característica en las Familias, de las Casas Hidalgas, cuyo objetivo estaba dirigido a educar para un buen matrimonio y casar a las hijas con personas  sobresalientes y pudientes, da la medida de la distancia abismal, que separaba a DON ANTONIO TORRES I FLOTATS de la educación y refinamiento de la clase pudiente cubana, inclusive, de La Habanera, como era el caso de su esposa crecida en La Habana intramuros, en las inmediaciones del Palacio de los Capitanes Generales.

Pues, ANDRÉS TUTOR,  sepultado en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, bajo su pseudónimo artístico, fue Fundador del Reparto Vista Alegre de Santiago de Cuba e impuso mayor ritmo al desarrollo cultural, social y económico de Santiago de Cuba, siendo Pintor de Academia y Comerciante, Maestro de Pintura, que dejó una fuerte impronta en los artistas e intelectuales de la ciudad, que no quisieron o no pudieron abandonar un academicismo naturalista, el cual marcaba al propio Maestro, Fundador y Propietario de la Academia de Bellas Artes de la provincia de Oriente, situada en la casa natal del Poeta José María Heredia[4]. Estudios en París, con estancias de Florencia, haber recorrido Europa[5] y el conocimiento de 14 lenguas, con dominio de 7 hacen una figura de excepción al Maestro ANDRÉS TUTOR, con una presencia cubana a caballo de los dos siglos: XIX y XX, llevando el espíritu del siglo XIX a un Santiago de Cuba necesitado de un renacer.


II          Contexto histórico:

En la portada de la novela, que nos ocupa, aparece refrendado el período 1536-1548, bajo el subtítulo “tiempos de la conquista”. De hecho, la Conquista de Cuba abarca un período de tiempo anterior, comenzando por 1511 con el arribo del Adelantado Diego Velázquez por las costas de la Punta de Maisí, en un lugar cercano a Baracoa, donde se fundaría la primera villa: la Villa de Baracoa, primerísima capital de la Isla de Cubanacán, es decir, la Isla de Cuba, a la cual el Almirante Cristóbal Colón renombró, cual fémina ilustre, con diversidad de denominaciones: Juana, Fernandina, Santiago y Ave María,  tras su famosa frase, deslumbrado ante la contemplación del paisaje:  “La más hermosa tierra que jamás ojos vieron”[6].

Constituye una constante en Crónicas de Santiago de Cuba, por lo menos este primer tomo, el no señalamiento de la fuente de dónde se extraen los fragmentos citados o los datos. Antes de avanzar en el contexto histórico de la novela propiamente, es preciso señalar que esta carencia le resta rigor, disminuye su valor y las convierte en fuente no fiable, desde el punto de vista científico, al no poder comprobar datos ni conocer la fuente, aunque sea parcialmente, a través de la cita de los documentos consultados por el Recopilador de Crónicas de Santiago de Cuba. Ello obliga al Historiador cualificado a volver sobre un trabajo pretérito, que bien mereciese el pase de la mano de un profesional de las Ciencias Históricas.

Lo anterior es comprensible, por no tratarse de un  Historiador en sí. No obstante, se observa un plan preconcebido y un trabajo ordenado, que no dudo hayan participado otras personas, incluso ayudantes, a los que no se les da créditos en el primer volumen de Crónicas de Santiago de Cuba publicado, a no ser que sólo fuesen mecanógrafas. Es un trabajo voluminoso y valioso, sobre todo, para un literato, así como para el que esté interesado no en la autenticidad del dato histórico, sino en tener una noción argumentada de la Historia.

Hemos visto con pesar, que historiadores, como Heinrich Friedlaender en su Historia Económica de Cuba, le menciona de paso sin sentir necesidad de comprobación y sin citarle propiamente[7]. Esto lleva a la propagación de cualquier posible error, incluso, más allá de la propia errata, en el año de introducción de esclavos africanos en Cuba,  cometida por Friedlaender.  No obstante, no se hará un análisis de ninguno de los dos libros de Historia de Cuba ni de ningún otro, que se consulte en la redacción del epígrafe, por no ser tema del presente trabajo, sino que se hará referencia sólo en los momentos, que tienen puntos de contacto con el período histórico concreto de la novela, catalogada como histórica, Doña Guiomar.

Este parágrafo del ensayo, cuyo objetivo es describir el contexto histórico de la novela Doña Guiomar en correlación con las Crónicas de Santiago de Cuba, que parece ser, de algún modo, base histórica o documento muy tenido en cuenta a la hora de la redacción de la novela.

Doña Guiomar ha sido clasificada por el mismo Autor dentro de la Novela Histórica. Ello, indudablemente, ha implicado una búsqueda de información en el Archivo Histórico de Santiago de Cuba, la organización cronológica y elaboración de esa información, obtenida de los documentos de la época, inclusive, fotografiada con una magnífica cámara, como es el caso de las firmas y retratos. Por ello, el Autor se vio obligado a proyectar una investigación histórica, desarrollar una metodología y hacerla extensiva a sus colaboradores, de haberlos. Esto no sólo funciona en el orden de cualificar a personal de apoyo a la investigación, sino también a uniformar la presentación de dicha información, que permita su publicación en forma de libro, en calidad de contribución al desarrollo de las Ciencias Históricas en Cuba y, en particular, en Santiago de Cuba, segunda ciudad en importancia de la República de Cuba. Este trabajo científico, que esta Ensayista tenga noticias, no había sido realizado con anterioridad en Cuba, durante cuatro siglos. Por tanto, constituye un aporte científico importantísimo a la Historiografía con independencia de que se señalen algunas deficiencias de rigor científico al inicio del parágrafo.

Una investigación de tal envergadura no es posible hacerla sin el conocimiento y entrenamiento indispensable, de ello, podemos dar fe todos lo profesores e investigadores universitarios de Ciencias Sociales y, muy en primer lugar, los Historiadores. Resulta impensable, que una persona, que no tenga experiencia en el trabajo de archivo, de manera especializada, e instrucción necesaria y calificación,  pueda enfrentarse a dicha tarea, siquiera ocurrírsele cómo desarrollarla y llevarla a feliz término.

De hecho, la Archivología es una especialidad dentro de las Ciencias Históricas[8] y, supongo, exista todo un conjunto de asignaturas dentro de la Licenciatura en Historia, dirigido a la enseñanza y entrenamiento de los futuros historiadores con vistas a enfrentar una tarea no sólo especializada, sino difícil, incierta, abrumadora y que requiere desarrollar ciertas características, sobre todo, constancia y paciencia. 

Por otra parte, es evidente, que quién dirigió la investigación, siempre pensó en su utilización en dos niveles: histórico y literario, en orden inverso, sin llegar al Ensayo Histórico. Éste requeriría un desarrollo ulterior. No obstante, el interés literario fue el que dio lugar a la investigación histórica, marcó el ritmo y las etapas. Y, me parece entender, que el estudio del contexto histórico de las novelas hizo, que los materiales y documentos históricos no se trabajasen en orden cronológico, sino en el orden en que fue diseñada la obra literaria en su conjunto, comenzada por la trilogía VÍA CRUCIS.

Es decir, el Autor de la novela, según mi criterio altamente cualificado desde el punto de vista de la investigación científica, incluyendo, la histórica, dirigió la investigación histórica, que sirvió de base a la novela Doña Guiomar y a las no escritas. Fue suya la idea y se realizó para él, con independencia de qué corporación haya contribuido a la financiación.

¿En qué forma o medida el Ayuntamiento de Santiago de Cuba pudo haber contribuido a la investigación histórica? La deliberada destrucción y manipulación de documentos de la primera década del siglo XX hará, y ha hecho, un tanto difícil saber la verdad histórica. No obstante, los investigadores muy bien entrenados y con experiencia hallaran las incongruencias, las lagunas informativas, notarán correcciones introducidas en documentos; cambios de fechas, nombres, sustitución de documentos por otros, inclusive, diferencias entre el papel usado, la máquina de escribir o la caligrafía, etc. Además, siempre quedarán rastros en otros archivos de más difícil acceso a individuos, que, supongo, sin escrúpulos.

Se puede  inferir, a modo de hipótesis, que la forma de financiación por parte del Ayuntamiento se llevó a efecto, empleando a la viuda e hija (Srta. Isabel Capdevila) del extinto Capitán Federico Capdevila, en un hecho insólito para la época, y en Santiago de Cuba, en que las féminas se mantenían en su entorno hogareño. ¿Qué mente avanzada estaba detrás? ¿Alguien que, en París, vio féminas, conduciendo automóviles ya a finales de siglo XIX? ¿Acaso aquel “jardinero europeo”, mencionado en Noviembre de 1901 en la Biografía de Emilio Bacardi y/o el “empresario particular” sin nombre, que fomentó la industria eléctrica, primero, de acetileno en contrato público con el Ayuntamiento de la ciudad y, un año más tarde, la Planta Eléctrica, inaugurada el 10 de Octubre de 1905, en que el Alcalde pronunció algunas palabras en el Acto Inaugural? ¿Qué trabajo honorable podían hacer dos damas en las oficinas municipales a principios de siglo XX y con los criterios vigentes de la época? A modo de especulación, las utilizaré en una posible búsqueda de archivo, más seguramente, en copia mecanográfica de documentos, mientras el Maestro ANDRÉS TUTOR[9] decidía qué escarbaba en el polvo de la Historia, entre documentos amarilleados y resecos por el tiempo, hacía las fotografías de firmas y retratos, con su magnífica cámara, de los principales funcionarios coloniales para su recolección cronológica de la Historia de Santiago de Cuba. Al mismo tiempo, que dirigía la investigación.

De hecho, una investigación dirigida a esclarecer la verdad histórica de cuestión tan sensible dentro de las Ciencias Sociales,  y el tratamiento de las autorías y derechos de autor “sería un pastel en la puerta de un colegio” dentro del colectivo de los estudiosos de la Historia de Cuba y la Hispanística, pero no sólo. Es importante la participación de investigadores de la Universidad de Zaragoza y de las universidades catalanas, al ser el Autor, que yo aseguro es, desde mi óptica científica y pongo como el más probable: Maestro Don ANTONIO TORRES Y FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR. Aseverando, por lo menos, que se trata de Autor español, muy culto, con experiencia parisina importante, que marcó su vida y su Obra; Autor, con un elevado dominio de la prosa y, posiblemente de la poesía, marcados por la paleta del Pintor de Academia, educado en París.

Es importante señalar que para entrar a la Academia, lo pintores estaban obligados a presentar dos cuadros importantes, en el caso de ser un cuadro basado en un hecho histórico sólo se precisaba uno y su fundamentación histórica por escrito. Ello convertía a los Pintores de Academia en investigadores históricos o, por lo menos, en usuarios de los métodos y agentes activos de la investigación histórica.

Por ello, me atrevo a poner bajo razonable duda científica no sólo la autoría de la novela Doña Guiomar, sino la dirección de la investigación histórica: recogida, organización y elaboración de la información contenida en las fuentes primarias hasta conformar, por lo menos el volumen publicado en 1908, y los volúmenes posteriores, hasta el número de 10, con la contratación de una persona[10] por parte de Elvira Cape, la viuda de Emilio Bacardi, para la tarea de llevar a forma de libro y, se dice, hizo algunas contribuciones a volúmenes posteriores; libros, que han ido saliendo al mercado con posterioridad al fallecimiento, en 1922, de quién le ha sido atribuido tan importante conjunto de libros.

Mi cuestionamiento obliga a las universidades a una búsqueda exhaustiva de las primeras tiradas de todos los libros en la Imprenta Renacimiento de Santiago de Cuba y aquella primera tirada,  en Barcelona, de 1908 del volumen primero de “Crónicas de Santiago de Cuba[11]. Este cuestionamiento a la autoría, insisto, es extensible a toda la Obra literaria, histórica y pictórica, que pudiese atribuirse en el pasado y futuro a Emilio Bacardi, con la excepción de la relacionada con su presidio político en Chafarinas, España, y algún que otro discurso, carta y artículo de prensa, también, a algunos otros autores santiagueros o sus familiares en la primera mitad del s. XX.

Quiero señalar con fuerza, que la costumbre española, aún persistente, es de incluir una primera página con un breve escrito de la autoridad pública, que dirige la institución financiadora, por ejemplo, el Alcalde o el Gobernador, incluyendo su foto.

En la portada de Doña Guiomar, a modo de subtítulo se enmarca el período histórico, a que corresponde la obra narrada: 1536-1548, en el “Reprint from the collection of the University of Michigan Library, Made in the USA, Lexington, KY, 18 March 2011”. Ciertamente, no existe una coincidencia estricta entre el período narrado en este primer tomo de la inconclusa trilogía, con el período histórico referido en la obra. Todo indica, que el Autor tenía en mente ese período para la trilogía completa, y no para su primer tomo y único libro escrito, que se tenga conocimiento, es decir, llegado al mercado. El período narrado en el libro en cuestión comienza en 1536, como bien se señala en el subtítulo y se extiende hasta 1538 con la llegada, no narrada, de Hernando de Soto con su familia a Santiago de Cuba para hacerse cargo de la gobernación de la Isla, que deja a cargo de su esposa al irse a conquistar la Florida.

En ese punto de inflexión histórica, en que llegan 30 embarcaciones con el nuevo Gobernador de Cuba, se apunta, que la ciudad de Santiago de Cuba “era una verdadera aldea en la fecha, compuesta de 20 vecinos como sigue: 12 mercaderes, 4 oficiales y 4 otros <<para ser Alcaldes>>[12]. Pues, ese es el escenario de la novela Doña Guiomar, a que se enfrenta el Autor al culminar la investigación histórica y vestir el traje de Literato, de Escritor, poniendo a un lado, de forma física, a la paleta de Pintor.

 

III        Título de la novela:

El título de la novela corresponde al nombre de la protagonista principal de la obra literaria: Doña Guiomar. Es un nombre de procedencia germánica, que nos recuerda al Califa Omar, que tomó Jerusalén, o a los más castellanizados Xiomar o Xiomara, que pueden ser variantes del mismo nombre. Pues, Guiomar significa famosa en el combate y reúnen, las Guiomar, todo un conjunto de características, que responden con meridiana precisión al personaje protagónico, conformado por el Autor a partir de la aridez de documentos extraídos de archivos históricos, donde se le hace mención.

Doña Guiomar[13] es un personaje desenterrado de la investigación histórica, en el trabajo de archivo, de entre los colonizadores españoles de la primera etapa de la colonización de la Isla, iniciada en 1512 con la fundación de la Villa de Baracoa. No obstante, la mención a su persona en el período señalado en los estudios, base de la novela histórica, es somera, sin descripción física o características de la personalidad, más allá de citarla como viuda de un hombre principal de la ciudad capital de la Isla de Cuba, Don Pedro Paz, y su casamiento, en segundas nupcias, con el Lic. Juanes de Ávila, ocurrido en 1844.

Su segundo matrimonio, hecho tan importante y espectacular en mujer libertina, disoluta y hechicera, según la lengua viperina del Obispo Sarmiento, también, sus cartas al rey de turno, no aparece en el primer tomo de una trilogía, que sólo cuenta con un tomo único.

Pudiese esta Ensayista literaria e histórica hacerse la pregunta de por qué, precisamente, Doña Guiomar y no mujer tan principal como Doña Isabel de Bobadilla, esposa de Hernando de Soto, y con una hija natural del Conde y Gobernador de la Gomera en Islas Canarias, fue elegida en calidad de protagonista. Esa segunda Señora, en 1538, quedó a cargo del Gobierno de Santiago de Cuba. Es evidente, que este personaje hubiese dado para una novela con mayor facilidad que Guiomar. Posiblemente, formaría parte de los personajes centrales, sino la protagonista del siguiente tomo de la proyectada trilogía.

Me atreviese a asegurar, a modo de especulación científica, que lo que hizo escoger el personaje fue, justamente, la coincidencia de su nombre con la amante del Poeta Garcilaso de la Vega, Guiomar Carrillo[14]. Además, siendo el Autor literario un hombre culto, versado en Religión, y español, cómo se viene demostrando en ensayos anteriores y se verá en el tercer epígrafe del presente ensayo literario, es muy probable, que conociese de la existencia de Guiomar Ulloa por el libro sobre la vida de Santa Teresa de Jesús, donde se le menciona dentro de las anécdotas teresianas: En Carmelita Descalzo, dirigida al P. Prior del Convento de la Santa en Ávila, que ...
«A 19 de año de 1585 en salça me contó doña guiomar de Ulloa muger qc fue ...[15].

Se quiere llamar la atención sobre el hecho de que no cualquier religioso ni católico conoce la obra de la Santa de Ávila, sino se es estudioso de Religión. El Pintor de Academia, Maestro DON ANTONIO TORRES I FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR, al ser su especialidad, dentro de la Pintura, el fresco, tan usado en ornamento de los templos o porque era el tema principal de la Pintura en el siglo XIX, se vio profesionalmente obligado no sólo al estudio histórico, sino también al estudio de Religión.

Ello implica el estudio de algunas obras literarias de santos españoles, por ejemplo, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Una lectura de la obra de Santa Teresa era esencial para un intelectual con tales características, tomando en consideración la importancia de la Santa dentro de la Religión Católica por su elevada pluma para la época y por los grandes éxtasis religiosos, en los que caía por la profunda y frecuente oración, al punto de llegar a ver a las figuras celestiales y profetizar, a través del consejo, hasta en temas cotidianos de negocios. Santa Teresa de Jesús compitió con Santiago Apóstol a la hora de designar el Santo Protector de España y de la Hispanidad[16].  Existe la coincidencia, además: en la calle San Jerónimo de Santiago de Cuba, vive la familia Ulloa, en la misma cuadra, en que vivió, hasta 1907 u 1908, en que se traslada a Vista Alegre, el Maestro DON ANTONIO TORRES I FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR.

Es muy probable, que el nombre de Guiomar haya llegado a España con las invasiones visigodas en el siglo V dJC. Por otra parte, parece no ser un nombre muy extendido. Por lo menos, sólo he encontrado esos dos personajes en el siglo XVI y a la Poetisa Valderrama, amante del Poeta Antonio Machado, quien lo usó en calidad de “pseudónimo”. En Cuba, por ejemplo, conozco a una sola Guiomar, bisnieta del Maestro DON ANTONIO TORRES I FLOTATS e hija del Prof. Jesús Ortega, Maestro Concertista de Guitarra y Profesor de la Universidad de Arte de La Habana (ISA).

En la actualidad, parece, que el nombre ha tenido un resurgir en España, aunque no compite ni lejanamente con los tan socorridos María, Pilar, Nieves, etc., cuestión más vinculada a Pilar Valderrama que a la novela escrita en Santiago de Cuba. 

Santander, España, 10 de Octubre de 2012

 

V. DOÑA GUIOMAR: Crítica literaria.

I

Catalogar una novela dentro de una tipología o dentro de un movimiento literario es costumbre en la Literatura Francesa y forma parte de su marca distintiva: preocupación permanente en el Autor, tanto en sus libros como en la Pintura, en toda su Obra. Refleja un conocimiento profundo de los movimientos literarios y artísticos, que han marcado a Europa y han hecho época en las Artes. Inclusive, pueden señalarse, por momentos, influencias o trazas de movimientos y modas pasadas, que aún expresan el buen gusto al modo francés. Este colage de excelencia forma parte del acervo cultural del Autor y se expresa en su hacer literario.

Dicha influencia francesa es una constante en su obra literaria, la que aseguro es autoría del MAESTRO DON ANTONIO TORRES I FLOTATS, alias ANDRÉ TUTOR, Pintor de Academia, Decorador y Comerciante, y aparece en Doña Guiomar, a través de sus reuniones nocturnas, tipo salón preciosista[17], sin llegar a él por falta de refinamiento del personaje escogido y de la sociedad, en que le tocó vivir: sociedad de conquistadores, tiempos de conquistas y crueldades, marcados por la falta de virtud y exceso de poder de la institución eclesial, que lleva a riñas intestinas, y a rivalidades con el poder civil y militar. Estos forman parte de los temas preferidos en las conversaciones sociales y la chanza, jolgorio de las noches santiagueras de los tertulianos. Guiomar, de cierto modo, pasa a ser la “Preciosa” del Santiago de Cuba de los primeros tiempos de la Colonia: fémina un tanto libertina, que recibe hombres en su casa y se aventura a charlar sobre los más diversos temas. Aunque el chisme social ocupa un espacio importante en sus nocturnas tertulias, no falta la voz del Poeta.

El Escritor la define: <<Era doña Guiomar de carácter bullanguero y decidor, almacén de chistes y cuentos, y dominadora, como reina y señora, en la ciudad recienfundada. Su imperio era absoluto, aunque tenía por contrarios, por motivos privados, al Obispo y alguna otra autoridad, que juzgaba su conducta de demasiado libre>> (p. 25) y a su Salón le llama el “Patio-Salón”, por ser el patio el lugar habitual, en que se reunían los contertulianos.

En las Crónicas de Santiago de Cuba, V.1, la alusión a Guiomar se hace de pasada: “El Obispo Sarmiento acusa a D Guiomar de <<disoluciones, hechicerías y otros pecados…>>[18]  Y, forma parte de la genialidad del Autor lograr reconstruir una época, construir un personaje creíble, y hasta un salón social, con breves frases y momentos sacados de documentos históricos. Las páginas históricas, que le sirven de base, y de las que tiene constancia esta Ensayista, van de la 98 a 102: unas 4 páginas; 3 párrafos en p. 27  sobre Fray Miguel Ramírez y el Obispo Sarmiento, que tienen una importante presencia en la novela, ya sea a través de su participación directa o los comentarios sobre sus actos.

Es comprensible, que siendo el Autor de la novela, quien llevó a efecto la investigación histórica, recogida en Crónicas de Santiago…, que estudió los documentos originales con los modos de decir de la época, lo que se traduce en el lenguaje utilizado, el que trata de evadir lo más posible anacronismos o incluir, aquí y allá, giros y voces de tiempos pretéritos, con toda seguridad, tomó prestado de los muchos documentos leídos frases y formas de decir, amén de las conocidas por obras literarias de la Península, correspondientes a la época narrada. Osando asegurar, que no sólo trabajó en los Archivos Históricos Municipal y, posiblemente, Provincial, sino también en el Archivo Diocesano de la Catedral Primada de Cuba. De hecho, Crónicas de Santiago… son apuntes, una recopilación de esos documentos, que forman parte de la selección hecha por el Recopilador y dirigida a llenar sus objetivos intelectuales, como se ha señalado con anterioridad.

Se incluirán dos definiciones enciclopédicas de novela y de su subgénero histórico, antes de expresar mi definición propia y diferenciación en dos subgéneros distintos, desde mi punto de vista, de novelas englobadas en la Novela Histórica: la novela histórica propiamente dicho y la novela de época.

Pues, la Enciclopedia La Rousse, en el extenso espacio dedicado a la novela, la define: “Obra de ficción que consiste en una narración en prosa de considerable extensión, cuyo interés estriba en  la descripción de aventuras, el estudio de costumbres o caracteres y el análisis de sentimientos o pasiones. Género literario constituido por esta clase de narraciones”. Se hace un paréntesis para precisar, que “una novela” se escribe con minúscula, en tanto el género literario se escribe con mayúscula, según CUADERNOS DE HISPANÍSTICA DE ANDREA TUTOR: “La Mayúscula”, Universo editorial OVO OWO OBO®,  Santander, España, Septiembre de 2009[19]. La Rousse no define como tal a la novela histórica, aunque sí hace referencia a Lukács con su Teoría de la novela (1920), el cual sí la define y se inserta a continuación.

De acuerdo con la Enciclopedia digital, “La novela histórica es un subgénero narrativo propio del romanticismo en el siglo XIX, pero que aún continua vital en la actualidad. Según György Lukács, toma por propósito principal ofrecer una visión verosímil de una época histórica preferiblemente lejana, de forma que aparezca una cosmovisión realista e incluso costumbrista de su sistema de valores y creencias. En este tipo de novelas han de utilizarse hechos verídicos aunque los personajes principales sean inventados”[20].

Con la definición dada presento cierta diferencia de enfoque, al considerar una novela de época a aquélla, que toma un marco histórico específico del pasado, más o menos lejano, en calidad de escenario, con la ayuda de elementos, tomados prestados de la historia, y recreados a través de un estudio de vestuario y costumbres. Entretanto, estimo, que la novela histórica, en sí, debe no sólo contener el estudio  histórico y escenográfico de la época, sino también utilizar historias personales de individuos o personajes históricos reales, existentes y, con ello, entrelazar una narración creíble y coherente con puntos de contacto con la historia real, además, en el  elenco narrativo, pueden participar personajes ficticios en vinculación con los reales con sus historias secundarias. Inclusive, la historia principal narrada puede ser ficticia siempre que no sea ahistórica, mas con personalidades del momento histórico.

Se pudiese pensar, que mi definición se ajusta a la de historia novelada. Aunque se acerca, no es necesariamente lo mismo. No obstante, una historia novelada bien escrita, y con creatividad, es una novela histórica. No tiene que saber necesariamente a libro de Historia, y de ser así, se estaría ante un escritor no suficientemente literario o no bueno. La novela tiene la obligación de beber del Ensayo, pero no parecerse a él. Ésta es un género distintivo en sí mismo y tiene un tipo de prosa diferente: prosa literaria.

Se sitúa al siglo XXI, como momento de consolidación de este subgénero novelístico, al crecer la pseudonovela histórica de carácter moralizante del s. XVIII y las novelas de aventuras, que, de ningún modo, dejan de existir,  al ser un subgénero muy demandado por niños y adolescentes. De esta manera, se está ante un Autor, que cumple los requerimientos para escribir novela histórica: erudición y gran preparación documental, y que se enfrenta a un género literario relativamente joven, un género en consonancia con el espíritu de su siglo, el siglo XIX; la Europa del s. XIX.

Al terminar la lectura, y relectura, de Doña Guiomar, me hice la pregunta, que aparece en calidad de título del presente ensayo. Por ello, me vi obligada a estudiar sobre el tema y llegar a mi propio criterio, que he expuesto de forma resumida en mis definiciones de novela histórica y novela de época, que aparecen, por primera vez, en este ensayo literario. Por tanto, mi respuesta a mi interrogante es coincidente con la calificación del Autor de la Obra, que nos ocupa.

Además, se puede indicar, que se está lejos de una historia novelada, porque hay muy poca historia documental en el material, que le sirve de base histórica. Eso sí, es una novela histórica clásica para los parámetros del siglo XIX, principios del siglo XX, por presentar en calidad de protagonista y personajes secundarios a seres reales, que aparecen de forma puntual en los documentos históricos de Cuba, acompañados por las principales personalidades de la época: Señores Gobernadores y Obispos, e insertos hechos reales.

La Narrativa no sólo se divide por géneros y subgéneros, sino también se clasifica por la extensión de la obra: relato con sus diferentes variantes, novela corta y novela. No se entrará al análisis del teatro en calidad de género de la Narrativa, porque ocupará un espacio dentro de la Ensayística literaria de esta Autora. Bien, Doña Guiomar cuenta con una extensión de 166 páginas efectivas. Ello la sitúa dentro de la novela, aún en la actualidad, sin otro calificativo, pues la novela corta tiene un límite de extensión máximo de 150 páginas.

Se observa, que el Autor no golpea el teclado de más, sino que se ajusta a una extensión ideal en una novela en su momento vital. Todos conocen mi serio cuestionamiento a las aparentes supernovelas actuales, que son producto de un no tener un plan prediseñado, sino sentarse a contar, ante una hoja o un display, todo lo que llega a su mente, incluir más personajes, y hacer más compleja y menos interesante, menos amena la lectura con demasiadas historias secundarias, en mucho, son más de lo mismo. Un ejemplo son los “culebrones” actuales, surgidos de un género, que tiene su cuna en Santiago de Cuba: la novela radial, madre de la telenovela, con sus clásicas ESMERALDA y DERECHO DE NACER.

Para mi gusto literario, le falta complejidad a la trama y riqueza a los diálogos, en contraste, con un caudal descriptivo de costumbres de colonizadores y colonizados, del exuberante paisaje. Por otra parte, está muy bien estructurada socialmente la novela al recorrer las diferentes capas sociales de una sociedad incipiente, marcadamente jerarquizada. La señalada falta de complejidad narrativa, pudiese explicarse por la simpleza de la vida de los primeros colonizadores, su bajo nivel cultural y lo simple de la estructura social, cuando se señalan a 20 individuos en calidad de ciudadanos censables; siquiera D Guiomar era censable.

La parte de la novela, que se desarrolla en los marcos del presidio, como se le llamaba, entonces, con reiteración a la ciudad, sabe un tanto a obra teatral, cual puesta en escena narrada en prosa novelística, mientras que al salir a la floresta el Escritor se desborda deslumbrado por el espectáculo natural, enaltecido por la excelsa pluma del Pintor, recreando y creando cada detalle, cada color, cada tonalidad, cada luz, percibiendo la frescura, la humedad y hasta los olores. ¡Se está ante el alma sensible de un Artista!

II

La novela recorre diferentes escenarios en un espacio geográfico relativamente pequeño, pero muy bien diferenciado, marcado por “urbano” y rural, por lo español y lo indígena, por las diferentes calidades de los individuos dentro de esta relación. También, marcado por la parte alta y baja de la ciudad, por el contraste de sus medios sociales “urbanos” y formas de vida.

Aunque el escenario principal es la casa de Doña Guiomar, ella no aparece hasta avanzada la novela, En su Capítulo II (p. 23), a diferencia de lo normal en las novelas y películas, que en sus primeras 10 páginas o 10 minutos se dedican a conocer los personajes en los roles protagónicos y el escenario principal; proyectan el desarrollo, para, luego, avanzar en él. Pues, el Autor confiere gran importancia al situarnos en época y en el contexto social, en la marca de identidad de la sociedad en cuestión: todo el Capítulo I, donde siquiera se menciona a la protagonista durante un espacio significativo, situando al lector en el Santiago de Cuba de 1536 a 1538, no respetando el Autor, de forma estricta, el orden cronológico de los hechos, sino que los utiliza en función del desarrollo de la narración y los va hilando de acuerdo al interés narrativo[21].  El hecho de incluir la disputa con el Regidor nos hace ampliar el período histórico hasta 1541, aunque se considera, que es adelantado a 1538, para crear nudos narrativos y dar emotividad y gusto al lector por la acción; con toda probabilidad tales cuestiones formaban parte de la vida y relaciones de poder.

No obstante, el momento en que la narración llega a su cumbre más alta es en la reunión de las tribus indígenas en medio del bosque, y la batalla entre indios y españoles, mediada por la puesta en escena de una no tan enorgullecedora página de la Historia de España, como el suicido masivo de los habitantes indígenas de la América Colonial. Tan fuerte fue ese momento narrativo,  y desbordó tantas emociones, que el Autor quedó asqueado y, como señala en su prólogo, teme que la misma sensación pueda ser percibida por su público lector. Es el hombre sensible y humanista, el Artista, que con tremenda imparcialidad, sin tomar partido por su raza, entra en contacto espiritual con un momento histórico anterior, desde el cuestionamiento moral de su ética parisina, de su amor por la libertad y los derechos de cada humano.

Ello se evidencia desde el mismo principio de la Obra, cuando se centra en la puesta en escena de las principales personalidades: Gonzalo Nuño de Guzmán, Señor Gobernador de la Isla de Cuba, su casa y cuartel; el Obispo Sarmiento y Fray Ramírez, la Catedral y las conflictivas relaciones entre los mismos, y del Obispo con el propio Gobernador; situaciones, que son tema predilecto de las tertulias de Doña Guiomar. Se tendrán los escenarios físicos del Palacio de Diego Velázquez, el Cuartel y Ayuntamiento; la Catedral en una de sus primeras edificaciones. Posiblemente, influyó en la inversión cronológica la presencia de las edificaciones de los primeros Gobiernos de la Isla, que llegaron a escuchar los pasos del propio Autor tres siglos después. 

En calidad de escenario preferente, utilizó la vivienda de Doña Guiomar, que es posible situar en la casa, que sirvió de sede a la primera Academia de Bellas Artes; casa, comprada, en 1903, por 3000 pesos oros, con ese fin, por el Maestro ANTONIO TORRES I FLOTATS[22]. Situando la casa en las cercanías de la Catedral y corriendo, en un lleva y trae, entre Catedral, Cuartel, Gobernación y casa de Guiomar al Ayudante del Señor Gobernador. La casa señalada se encuentra físicamente en las inmediaciones de la Catedral y de la Plaza de Armas de la ciudad, siendo una de las casas de la clase alta de principios de la Colonia, tras la construcción del Palacio de Velázquez. Entre tanto, algunas fuentes sitúan su construcción en el siglo XVIII, lo que parece poco probable por su marcado diseño colonial y parece ser una casa de cujes, así como por su proximidad a los centros de poder, léase, Palacio y Catedral.

El Autor, al pisar, al recorrer los diferentes escenarios naturales, es evidente, que, por su sensibilidad artística y espiritualidad, entró en contacto con personas de la época narrada, ascendiendo por la espiral de la historia. Ello confiere cierto carácter místico al Autor y a la narración, confirmado por el propio Autor en el prólogo:

Y, daráse por satisfecho el autor, si, al llegar tú a la última página de su libro, aunque asqueado, exclamas como exclamó él, a su vez, después de escudriñar los archivos: “He vivido en aquella época”. p.8.

Un escenario excepcionalmente, es más, extraordinariamente descrito es la floresta oriental, donde se da la reunión de las diferentes tribus de indígenas y la batalla, entre españoles y nativos con una calidad narrativa insuperable, expresión de una elevadísima pluma y percepción plástica del paisaje, con un dramatismo escultórico. ¿Existirá un lienzo con tal batalla?

 

III

“¡ANDRÉS TUTOR, me inclino ante vuestra prosa: pincel, que se erige en pluma! ¡Me descubro ante vuestro excelso léxico, saber profundo y sabiduría remota, de carácter enciclopedista! ¡Exaltada inteligencia e imaginación artística! ¡Cosmovisión humanista, que busca explicación y precisión en detalles sociales, que van de lo costumbrista, modos de vida y vestimenta a lo religioso; mirada aguda en busca del Arte y el reconocimiento de ésta con independencia de credos, procedencias y etnias![23]”.

En ensayos anteriores sobre la cuestionada autoría, se había señalado con fuerza, que el léxico y formas gramaticales utilizado por el Autor ponen en evidencia la pluma de un intelectual peninsular con fuerte influencia parisina, una pluma nada provinciana y una riqueza de vocabulario tal, que nos sitúa ante palabras jamás oídas sin ser rebuscadas en diccionarios, como es el caso de Lezama 50 años después. Tampoco, se recurre a conocimientos ocultos  de las civilizaciones antiguas o asiáticas para expresar la cosmovisión de los pueblos indígenas y el trauma de la Conquista y Colonización, al modo posterior de Isabel Allende, sino que usa fuentes históricas y palabras en correspondencia con la percepción española y cubana de esos procesos socioeconómicos e históricos, tenidos lugar de forma centralizada, por gozar de capitalidad la villa, renombrada ciudad, de Santiago de Cuba. Siempre estaremos ante un español peninsular, narrando, in situ, la Historia de Cuba a través de una novela con un exquisito, elevadísimo, amplio léxico, aún, en las soeces tertulias e intervenciones de Doña Guiomar.

Se introducirá un listado de palabras tomadas del texto entre las tantas no frecuentes encontradas en esta novela, cuestión que es una constante en toda la Obra literaria, cuya autoría es cuestionada. Y, esta Ensayista, Escritora literaria e Hispanista cree poder asegurar no salieron de la pluma de Emilio Bacardi: novelas, cuentos infantiles y una obra teatral, posiblemente, algunas otras, que permanecen inéditas o han sido poco divulgadas o no han salido a la luz[24]. Además, se quiere destacar, que en el libro que sí

turbamulta

asaz

Escudriñar (usado por poquísimas personas)

ogaño

presidio=ciudad

domeñara

curianas

Borbotones (su uso no tiene que ver cómo se usa en Cuba)

gorrinos

garrida

chitón

dimes y diretes

cimbrear

chufletas

magüer

ajorcas

zarcillos

Chiquilla, utilizado a manera andaluza

Hoja nicociana = tabaco

priesa

 

zumbona

Mieo (mauyar del gato, es decir, miau)

dulzaino

chancero

Pa to, andaluz “para todo”

follones

caletre

mojiconean

malandrines

Emburujan, por pelearse

maldiciente

lubricidad

abotagados

cotonía

estameña

puñada

casabí (por casabe)

escabeles

horconcetes

zahurdas

 

guarros

cazos

puchero

palabras lascivas

cecina

alfardas

chiribitil

Palabras indecorosas

gaspachada, gazpacho de casabí

chocarreras

figones

sentina

Atmósfera mefítica

correveidile

pringosa

bergante

Interjecciones soeces

animal cerril

garlito

dicterios

 

Cogotazo (cocotazo, en S.C.)

casuca

maluca

barragana

malquerencia

hornacina

Vetustez (se usa poco o nada en S.C.)

sisáis

conque

soponcio

damiselas

do

Bien procomunal

“Convocación”, por convocatoria

fragosas

brega

‘po lo mismo’, del andaluz

“Agrestes calles”

escanciar

badajazos

 

pertenece a Bacardi, De Cuba a Chafarinas (1910) no existe similitud con el vocabulario. Éste siempre se halla en correspondencia con el habitual, con la expresión oral de la Isla.

En el listado de palabras no usadas o poco usadas en Cuba y en la Literatura Cubana, aparecido en Doña Guiomar  y otros libros cuestionados, existen palabras y modos de decir, que sí eran utilizados por mis padres en casa, pero no eran de uso común en la ciudad de Santiago de Cuba. En nuestro caso, ambos habían sido educados por padres españoles, todos del Norte de España: bergante, vetusto, soponcio, etc.; amén algunas palabras en catalán y en gallego. Se ve la utilización de ‘casuca’ por casita, tan usado en Santander, España, al igual que maluca, aunque, en el texto, puede tener otra connotación adicional ‘casuca’, más tomando en consideración que el legítimo Autor es catalán de Aragón.

El Autor presenta inconsistencia, de forma puntual, en el uso de la mayúscula, por ejemplo, en Obispo o Alcalde, que aparece a lo largo del texto indistintamente con mayúscula o minúscula. Del mismo modo, escribe con minúsculas los cargos de Tesorero, Procurador y otros, que, en Cuba, se escriben con mayúscula, más siendo cargos principales en los inicios de la Colonia. No obstante, a la manera del Escritor auténtico, se manifiesta la jerarquía de los cargos, diferenciándolo con mayúsculas y minúsculas dentro de un mismo párrafo (p. 150: Gobernador, Alcalde, procurador, tesorero, regidor). Tampoco, un cubano culto o con escuela hasta los ’70 del siglo XX escribiría “isla de Cuba”, sino “Isla de Cuba”.

Puntualmente, se da la ausencia de algún acento en el texto de la novela, cuestión observada en mis más de 12 años en la Península Ibérica (‘maiz’ por maíz; ‘ahi’ por ahí en gente de Santander): “zahurdas”, en lugar de zahúrdas; ‘sisais’ por sisáis. Esto pudiese estar relacionado con la posible conclusión de la novela y no le diese tiempo, al Autor, a hacer todas las revisiones y correcciones necesarias, que pudiese estar referenciado por la falta de fecha de culminación, a no ser que se omitiera, con posterioridad e intencionalidad por los que publicaron bajo otro nombre la Obra, según mi hipótesis.

Hay dos cuestiones en el orden gramatical, que nos alejan de manera diferenciadora de un autor, nacido y criado en Santiago de Cuba, como lo es el individuo, que se ha auto adjudicado la autoría de Doña Guiomar: el laísmo y algunas formas verbales. En ensayos anteriores se había hecho referencia a este fenómeno, que, definitivamente, sitúan al Autor en su país de origen, España. Se pasa a relacionar algunos ejemplos, que ilustran este fenómeno idiomático característico de la Península Ibérica, que, en Cuba, están ausentes. El laísmo está muy alejado de la comunicación oral y escrita del pueblo cubano, mucho más, de sus escritores. En todo caso, se pudiese decir, que el rasgo distintivo de la expresión cubana sería el leísmo sin llegar a ser un defecto gramatical, usando el “la” en versos específicos, que lo admiten o que sólo permiten la identificación por género masculino, femenino y neutro.

Ejemplos de laísmo

  1. “Defendía valerosamente su viudez…Pedro Paz, dejándola libertad, fortuna y encomienda de indios”. (p.24)

Modo correcto:

“Defendía valerosamente su viudez…Pedro Paz, dejándole libertad, fortuna y encomienda de indios”

  1. “… fuese a doña Guiomar, aplicó sus manos de la butaca en que estaba arrellanada la señora, e inclinándose sobre ella, la dijo con tono misterioso…”. p. 33.

Modo correcto:

      “…e inclinándose sobre ella, le dijo con tono misterioso…”.

  1. “Besóla Hernando la mano y la repitió muy serio…”. P.54.

Le besó, Hernando, la mano y le repitió muy serio…”.

  1. “… que la precisaba hablar con él y le rogaba verla tan pronto como tuviera un       

      momento disponible”.  p. 145.

Modo correcto:

     “… que le precisaba hablar con él y le rogaba verla tan pronto como tuviera un       

      momento disponible”.  (El verbo ver admite la partícula la, por ello, no se le ha  

     cambiado y, así, no se reitera tanto el le, evitando caer en leísmo).

Deísmo:

El deísmo es un defecto frecuente, más propio del lenguaje oral que el escrito. No obstante, muchos autores caen en él con reiteración, por ello, es tan importante contar con correctores y editores de haberlo con una preparación similar o superior que el escritor mismo. Es muy probable que el Autor no contase con ese privilegio, no hubiese personas en la ciudad con preparación similar y ello se expresa en algunos acentos, ya señalados, y en el propio deísmo. ¡Sería un privilegio editar a mi admirado Abuelo!

  1. “…juzgaban su conducta de demasiado libre”. p. 25. (simplemente sobra)
  2. “Anunciad al señor Obispo de que el factor, don Hernando de Castro, ha de hablarle…”. p. 90. (En este caso, se puede evitar el deísmo con la utilización de un signo de puntuación: la coma).

Ejemplo de formas verbales

Estas formas verbales, que son habituales en la novela, no son exclusivas de ella, como pudiese pensarse por la época narrada; formas verbales, que suenan vetustas al oído cubano, principalmente, al santiaguero[25]. Si se lee De Cuba a Chafarrinas, obra legítima de Emilio Bacardi, se notará una diferencia enorme en el uso de las formas verbales, cuestión que es seña de identidad en un Autor. No es el mismo Autor, que escribe Doña Guiomar, Vía Crucis, Filigrana, Cuentos de todas las noches, etc. que el autor De Cuba a Chafarinas. De hecho, esta Ensayista cuestiona no sólo la autoría adjudicada, sino también a los ensayistas y especialistas, que han estudiado la obra sin siquiera hacerse una pregunta de algo tan evidente; amén de saber que Bacardi no contaba con erudición, sino que era un lector de limitadas novelas y autores. Por lo menos, sabemos, que no era bachiller, cuestión tan importante en la formación del acervo cultural y, en primer lugar, literario e histórico. Nos parece no haber oído ni leído, que contara con más instrucción que la Escuela Primaria, habitual en las personas de su época; que a muy temprana edad se dedicaba a llevar la oficina de la fabriquita de ron. Y, era aficionado a la literatura, lo que no le eleva a la categoría de escritor, siquiera pueden hacerlo los artículos periodísticos, que no parecen ser muchos o no están compilados, también, habría que considerar la calidad de estos. ¿No llamó la atención la forma tan diferente de utilizar los verbos, claro que no siempre, nada que ver con Santiago de Cuba?

  1. “Retozábanle a doña Guiomar las carnes…”. P. 28.
  2. “Percatóse doña Guiomar del reproche de aquel ¡señora!...” p. 31.
  3. “Y, daráse por satisfecho el autor…”. p. 8.
  4. “Ganábale la impaciencia…”. p. 45.

 

Uso del ‘pues’

En Cuba, como norma, se utiliza solamente el ‘pues’ de forma intercambiable con el ‘porque’. Sin embargo, en España, es muy socorrido, aún más, que el cubano “óyeme” tan usado en lenguaje coloquial; siendo mucho menos utilizado en calidad de sustituto del ‘porque’. De hecho, es una interjección, que da entraba a un párrafo, a una oración o que sirve para entrelazar dos oraciones: en el primer caso, sería como el “bueno” o “bien” o “¿sabes?” de frecuente uso en Cuba; en el segundo, lo más cercano es el “además”.

  1. Pues, tío, nuevos disgustos os vienen ahora…”. p.89.
  2. “Vuestros sirvientes me dijeron que queríais verme, y héteme aquí, y de todos, era mi intención hablaros, señor, porque a vuestra sombra, y en vuestro nombre, se insolentan vuestros criados”. p. 91. (En lugar del porque cabría un ‘pues’ al modo de Cuba, de uso frecuente)
  3. “… ¿Qué quiere decir? … Pues… Si vuestro caletre es piedra berroqueña, blanda sólo para estar en contacto con la chusma… ¿pues? Y si los frailes se emburujan en la misma iglesia y se mojiconean… pues, por ella, y si ambos han de batallar…”. p. 36.

 

DOÑA GUIOMAR: Su prosa literaria y estilo.

Antes de adentrarnos en la prosa misma de DOÑA GUIOMAR, se hace indispensable lanzar una mirada a la prosa francesa y castellana, así, ver los puntos de contacto del Autor español (cómo se viene demostrando) con su origen, y la plaza de sus altos estudios de Artes, donde transcurrió su juventud y llegó a la madurez intelectual a edad muy temprana.

La prosa es una forma que toma naturalmente el lenguaje para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, a medida y cadencia determinadas[26]. No obstante, no es prosa la expresión oral, aunque algunos narradores, por falta de erudición y técnicas, llevan la oralidad a la expresión escrita, cuyo lenguaje ha de ser siempre mucho más elevado y estar cargado de enseñanzas en más de un sentido.

“La literatura francesa en el siglo XIX es esencialmente marcada por el romanticismo, el realismo y el naturalismo”[27]. Se puede señalar, que la prosa francesa del siglo XVII se destaca por su claridad y orden, en gran medida fue pretexto para las reflexiones morales y políticas de los autores. En la prosa del Autor de Doña Guiomar,  y en los otros libros, cuya autoría cuestiono, está presente todo un conjunto de características de la prosa francesa, que, a través de la intelectualidad española, sobre todo catalana, han influido en la prosa española, mediante la Prensa y la Literatura, a saber: claridad y orden, ya señalados; la razón o racionalidad del pensamiento, así como evadir los extremos, es decir, posturas extremas, lo que implica la moderación, tolerancia. Se considera, muy a pesar de la fama de la poesía francesa, marcada por su retórica[28], que lo mejor de su literatura es la prosa. Estas características están en concordancia con el gusto francés y con el llamado espíritu galo.

Algunas características de la estructura de la prosa francesa han de estar presente en la prosa castellana, lo que puede estar en consonancia con la proximidad del origen de las lenguas y la influencia de varias culturas similares en la conformación de lo que conocemos como Nación Francesa en la actualidad, aunque con diferencias en el curso de la historia y el peso de la religión en ambos pueblos. Pues, la transposición de términos en la estructura de la oración, en la prosa culta, encuentra coincidencias desde mi punto de vista, así como la omisión frecuente del sujeto.

Tal vez, pudiese relacionarse con el estilo galo (“esprit gaulois”) en el Autor, el usar al personaje de Doña Guiomar para mofarse, hacer burlas a costa de las autoridades de la plaza colonial, adicionándole el carácter bullanguero y alegre de los andaluces, sin llegar a las tablas, al flamenco o a manifestaciones gitanas[29]. Por tanto, aún siendo andaluza, no será Doña Guiomar una canta’ora o baila’ora, sino alguien afable, un poco vulgar, que recibe a personalidades de la Villa en su caserón colonial de la parte alta de la ciudad-capital.

En cuanto a movimiento artístico y literario, el Autor inserta el conjunto de su Obra en el Naturalismo, pero al modo español. Existen diferencias sustanciales entre el Naturalismo francés y el español, las cuales pudiesen encontrar sus bases en el modo en que es practicada la religión católica en España y su carácter omnipresente y, hasta cierto punto, oscuro en todas las capas de la sociedad. No obstante, los rasgos más marcados de ambos lados de los Pirineos son: objetividad documental, determinismo, feísmo y tremendismo; sátira y denuncia social, también argumentos crecidos a la sombra folletinesca.

En el caso del Autor de Doña Guiomar, por ser él mismo un Maestro de las Bellas Artes y Academicista, evade el feísmo, presente en Emile Zolá, para brindarnos bellísimas descripciones de parajes naturales, que elevan su prosa, cual rascacielos en medio de la arquitectura natural de los bosques del Oriente cubano. Mientras, la trama misma sólo alcanza momentos sublimes, momentos cumbres dentro de ese pujante paisaje, desbordante de vigor, de fuerza, belleza, exhuberancia. Inclusive, el Autor queda asqueado, cómo se señaló anteriormente, de lo horripilante de la batalla y la tragedia de los nativos, temiendo causar la misma impresión en el público lector, en tanto que transcurrida lectura, en mí, sólo quedó la belleza sin igual de la flora cubana, realzada por la pluma del Pintor. (Capítulo X).

 Las selvas unían su acento al somatén de los siboneyes; el eco de los sonidos, que cruzaban las ramas como aire sutil, lo devolvían, cual queja recogida y guardada en los bosques seculares, mansión que fué de una raza que desaparecía rápidamente de entre sus árboles espesos y sombríos, y la naturaleza se convertía en auxiliar decidido del indio, haciendo repercutir en la inmensidad, como lejano y ronco trueno, ese trompetear del guamo, siniestro alarido de seres unidos, en desesperada resolución, para lanzarse a una suerte trágica y decisiva”(del Capítulo X)

Contrastando con la pobreza escénica de la ciudad capital de la Isla de Cuba, que no llega a ser siquiera una villa propiamente, que marca la vida y los diálogos de los personajes, sus motivaciones e intereses, resultando un tanto pequeña la complejidad narrativa de lo urbano, al tiempo que recorre todo su espectro social. Ello pudiese lanzar una denuncia implícita hacia las manifiestas desigualdades no sólo entre nativos y colonizadores, sino, y sobre todo, al interior del colectivo hispano.

Por otra parte, las novelas de este Autor, y no escapa a ello Doña Guiomar, están marcada por la fuerte presencia de la Iglesia Católica, y una profunda comprensión y dominio de los ritos religiosos, que ponen de manifiesto la religiosidad del Autor. Se percibe no sólo erudición, sino el conocimiento detallado de las prácticas religiosas y hasta de las festividades de la Iglesia, las manifestaciones de diferencias sociales en el conjunto de creyentes y dentro de la ceremonia religiosa. Ello se puede percibir al leer varias obras: VÍA CRUCIS (trilogía), FILIGRANA, DOÑA GUIOMAR y otras de menor importancia. Inclusive, en la obra teatral “El Abismo”, los escenarios eclesiales, a los que se hace referencia, son, precisamente, las iglesias que el MAESTRO DON ANTONIO TORRES Y FLOTATS acostumbraba a visitar en La Habana[30], quién insisto es el Autor legítimo de cuya pluma salieron dichas obras literarias. Asimismo, la amplia cultura y puntos de vistas del Autor español, su experiencia de vida en la sociedad francesa, nos permite gozar de una visión más libre, fresca y amena, una mirada más crítica a la sociedad, que sirve de telón de fondo a sus novelas, aún en Doña Guiomar, que el momento histórico pudiese justificar ciertas crueldades y desigualdades. Siendo el primer, y mejor logrado, reflejo literario de la situación y reacción de la masa indígena de Cuba ante el fenómeno de la colonización y la encomienda.

El Autor hace algunas caracterizaciones de la etnia indígena y de los prelados de la Iglesia Católica, que forman parte de ese conocer y evaluar: “El castellano es leal en la lucha, como en la paz, y pelea de cara al Sol: el indio es cobarde y traidor, y pelea en la oscuridad de las marañas” (p. 106); a los hombres de la Iglesia: “vengativos y rastreros” (p. 143). Por supuesto, estas opiniones están enmarcadas en el período histórico comprendido en la novela, y rodeadas de las circunstancias sociales e históricas del momento narrado.

Al leer el prólogo, el lector estará ante el maestro, por el marcado carácter didáctico de la exposición y su preocupación, inclusive llega a llamarle a la novela “obra de enseñanza”. En la parte introductoria, da una connotación especial y expresa la admiración, que Autor experimenta, por el Dr. Fernando Ortiz al leer el primer libro del Ensayista. Es una carta de respeto e intimidad, al suponer a Fernando Ortiz conocedor de la historia personal de la protagonista y de las relaciones de poder y éticas de inicios de la Colonización.

Llama la atención la ausencia del Capítulo VI en el ejemplar a mi disposición o en el libro, coincidencia o no, nuestro Autor vivía en calle 6 y 5 de Vista Alegre, Santiago de Cuba en el año más probable de conclusión de Doña Guiomar. Me atrevería a aventurar una fecha de culminación de la novela: Santiago de Cuba, 11 ó 12 de Octubre de 1909.

 Los diálogos están muy bien estructurados y son abundantes, cuestión que marca cierta distancia con la literatura hispanoamericana, que suele tener una estructura narrativa más compleja y se caracteriza por los grandes párrafos, que tanto agobian al lector español. No siempre cumplen la sublime condición de ser estrictamente necesarios y aportar a la narración. Eso sí, están muy bien escritos e insertos en el texto. Puede ser, que los diálogos respondan al gusto literario de principios del siglo XX. Una importante reminiscencia hacia la novela cargada de diálogos, que bien pudiese ser influencia del teatro y  folletines, se observa en la actualidad en el gusto literario de la media en España. Ello se expresa en la opinión, a priori, de una de mis más fervientes lectoras al coger en sus manos mi primera novela: “Creo, que no me va a gustar. Me gustan las novelas con diálogos” [31]

El estilo es un producto de una pluma clara, amena, viva y creíble. Aún, en momentos de crítica social, está marcado por la moderación y la tolerancia. Inclusive, un personaje tan bullanguero y burlón como Doña Guiomar hará gala de tolerancia social, manifestando intolerancia hacia los que no respetan la vida privada y la libertad ajena. Es un excelente escritor, agudo e ingenioso, que gozó en su época, en vida, de fama extraordinaria en la ciudad de Santiago de Cuba y, supongo, que en la propia Habana en los dos años finales del siglo XIX.

Su integralidad intelectual le obligó a transitar desde la Pintura, la Decoración, el Magisterio Academicista, la Empresa hacia la Literatura y la Historia, posiblemente, por el Ensayo y el Periodismo. En el estilo de su prosa, se expresa no sólo la libertad, sino también el naturalismo de un ilustrado, con una lengua pura y refinada, con un amplio léxico, salpicado por palabras poco comunes o desconocidas en Cuba. Escritor de estilo noble y elevado, por momentos, retórico. Aunque brilla más el aspecto retórico en las intervenciones del Sr. de Oña en otra de sus novelas.

La belleza de la prosa del MAESTRO  ANDRÉS TUTOR se puede disfrutar en la página 23 de la novela al describir y presentarnos a Doña Guiomar de Paz. “¡Una belleza de página!”, exclamé a viva voz al terminar releer la página 23.

De estatura regular, más bien alta que baja, era doña Guiomar de Paz, una agradable y simpática mujer, hija de la alegre Andalucía. El óvalo de su rostro ostentaba, como dos hogueras chispeantes, unos ojos aterciopelados, defendidos por largas  pestañas, atenuadoras de sus fulgores, y, para realzarlos mejor, cercados ambos por ojeras traicioneras, que prestaban mayor brillo a los reflejos de su fascinadora mirada. La nariz era corta y algo gruesa, sin estorbar con su galana forma a unos labios carnosos, mantenidos siempre rojos a fuerza de morderlos, tentadores de mayores maldades por la juguetona sonrisa que permitía admirar una dentadura igual a cuajadas gotas de rocío. La cara rematada en una barba pequeña, nido de un hoyuelo de misteriosas promesas, y largas ajorcas de oro, con piedras rojas engarzadas, quizás rubíes, completaban aquel semblante de verdadera tentación. Su color moreno pálido, encuadrado por la negra cabellera suelta, que caía en cascadas sobre las espaldas, tenía transparencias especiales, y una cinta de regencia colorada, sujetando las guedejas para que no se les vinieran a la frente, imprimía cierta majestad a la cabeza aquella, como si estuviera ornada por una diadema de colares”. (Capítulo II, p.23)

Se quiere cerrar este ensayo literario con esta bellísima descripción del rostro de su protagonista, a la que ha dedicado toda una página. En ella, no sólo hay galanura, sino la maestría de un Retratista de Academia, una pluma capaz de expresar en letras la magia del pincel y los colores, la plasticidad retórica del artista, del caballero ante la belleza de una dama.

               

Santander, España,Terminado en Jueves,15.11.2012 y editado, en la noche antes del amanecer, en Viernes, 16. 11.2012

 

 


ÍNDICE:

 

        I.        Introducción;

     II.        Contexto histórico;

     III.      Nombre de la novela;

  V.    DOÑA GUIOMAR: Crítica Literaria;

           Bibliografía.

 

 

 

ANEXOS

 

 



 



[1] La Autora del presente ensayo histórico-literario no ha querido leer la crítica especializada sobre la novela en cuestión para no dejarse influir por opiniones de terceros y hacer su valoración propia especializada.

[2] El Capitán RAMÓN TORRES VENDRELL, cayó combatiendo heroicamente en  la Batalla del Ramón de las Yaguas el 31 de Agosto de de 1895, durante la Guerra de Cuba (1895-1898). Fue fuerte y bravo combate por ambas partes y, según testimonio de Manuel Ferrer Cuevas, de la escolta del Gral. José Maceo, participante en el Combate del Ramón de las Yaguas, y otros testimonios de insurrectos, debido a una explosión de dinamita, ordenada por el Gral. Antonio Maceo, vuelan por los aires un grupo de militares españoles a la salida del poblado del Ramón de las Yaguas, dándose a la fuga la Columna Española al mando del Coronel Francisco Borja Canellas. Se dice, que él mismo llegó a Guantánamo herido. Éste último fue ascendido a Brigadier, como resultado de la Batalla del Ramón de las Yaguas y considerado héroe. Al darse a la fuga, dejó a los afectados por la explosión. En las fuentes no se dice, si alguno contaba con vida y, de haberlo estado, es posible, que fuesen rematados por el bando adversario.

[3] En la Familia TORRES, existía una incoherencia entre los modos de vida de los descendientes de TUTOR, pues, los que coincidían con ser descendientes, también, de Pepe Guerra no eran ordenados a la manera de los Torres y García, aunque sí eran muy Torres por lo inteligentes y amantes de la lectura. Sólo al leer VÍA CRUCIS, pude comprender la anécdota de MI PADRE, al aparcar en automóvil frente a la casa de su hermano, “¡A vestirse que llegó tío Antonio!”. Vino a mí la comprensión de un modo de vida, que no entendía desde 1969, en que visité, por primera vez, la casa de una descendiente; y me llega esta comprensión, más de 40 años después, por la lectura de la obra y la caracterización del dueño de la tienda, de la que se abastecía la familia Delamour. Por otra parte, lo de “burra” es difícil asimilarlo a mi Abuela asturiana, dama de FAMILIA ILUSTRE y que ella misma, al fallecer su hermano mayor, pasa a ser la ILUSTRE SEÑORA FERNÁNDEZ SANTAMARÍA, con ascendiente de la FAMILIA REAL VISIGODA DE ASTURIAS, LEÓN Y GALICIA.

[4] En 1903, fue adquirida por 3 000 pesos y, en ella, instaló la Academia de Bellas artes de Santiago de Cuba, a la cual llegaron, con posterioridad, ¿en su refundación?, pintores de otros países, inclusive, la hija del Presidente de República Dominicana.

[5] Su hijo mayor, SEÑOR DON ANTONIO TORRES Y GARCÍA, quedó muy impresionado de sus relatos de Florencia, sobre todo, de los Flandes, a los que hacía regencia todavía en los años ’70 del siglo XX.

[6] Crónicas de Santiago de Cuba, recopiladas por ¿Emilio Bacardí?, T.1, Barcelona, 1908, p. 79

[7] Heinrich Friedlaender, Historia Económica de Cuba  1, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1978, p. 20.

[8] Por ejemplo, la Dr. Natalia Antonia, Doctor en Ciencias Históricas del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de la URSS, Licencia en Historia en una universidad moscovita, para su trabajo en el Archivo del Ayuntamiento de Lisboa ha requerido pasar varios cursos, entre ellos, un año de Archivología en Madrid cerca de 20 años después de doctorarse. La Lic. en Historia María Sánchez, que tiene experiencia en el Archivo Nacional de Cuba y ha llevado a cabo investigación histórica con fines literarios sabe de qué se trata.

[9] Hay que reconocer, que el Alcalde municipal de ese momento tuvo una apertura mental y absorbió, cual esponja, cada iniciativa del Maestro Don ANTONIO TORRES I FLOTATS conducente a la prosperidad y progreso de la capital oriental, caracterizada por su provincianismo. Había demostrado esta capacidad de incorporarse a las nuevas ideas, y hacerlas suyas, desde los tiempos de la intervención americana y el Gobernador Wood, según trasciende en la biografía redactada por su hija. Además, siendo la Srta. Isabel Capdevila una de las bellezas de ciudad, tenía que estar muy claro con quién trabajaba, la decencia moral de jefe inmediato y para qué trabajaba, con ello, poder mantener su prestigio en tal sociedad, la sociedad santiaguera.

[10] En las notas bibliográficas introductoria a la novela Doña Guiomar se dice: “Vols. 4 – 6, 1923 y 7 – 10, 1924. Revisadas, corregidas y ampliadas por Manuel A. Barrera y García. Aunque los tres primeros volúmenes dicen “reimpresión”, en nota aparte se especifica que también han sido revisados y aumentados”.

[11] Algunos investigadores osarían mostrar la carta a Emilio Bacardi, remitida por P. Santacilia desde México el 9 de Enero de 1909, aún en vida de el SEÑOR DON ANTONIO TORRES I FLOTATS, fallecido el 12 de octubre de 1909 en su casa de Vista Alegre, Santiago de Cuba, en que dice: “Hoy escribo á Ud. con el principal objeto de decirle que acabo de escribir y que mucho le agradezco, el lindo ejemplar del interesante libro publicado por Ud. con el título de Crónicas de Santiago de Cuba que leeré con particular placer por los datos históricos que contiene…”. Citado de: Crónicas de Santiago de Cuba, p. 233.

[12] Sólo se toman en consideración en estas estadísticas a los hombres de negocios y empleados públicos, no así a sus familias, tampoco, a los soldados y a la población nativa, es decir, indígena, contraviniendo las leyes de las Indias Occidentales, en que se preveía darles un trasto similar a los españoles, o sea, humano en momentos, en que ya se había aprobado el matrimonio entre españoles e indios. Posiblemente, por la cristianización y la escasez de mujeres españolas en la Isla de Cuba en los primeros tiempos de la conquista y colonización, como se puede apreciar en: ANDREA TUTOR, Cuentos de la Historia de España. Primera entrega, “Los tres Diegos”, Santander, 2005.  La cita corresponde a Crónicas de Santiago de Cuba, V. 1, Tipografía de Carbonell y Esteva, Rambla de Cataluña, Núm. 118, Barcelona, 1908. p.99.

[13] Doña Guiomar pudiese ser el precedente de Inés del Alma Mía de Isabel Allende, escrita con un siglo de diferencia. ¿Conocía Isabel la obra antes de internarse en su investigación y narración, posible canalización?

[14]Nacida probablemente en Toledo en 1504, fue el primer amor del poeta Garcilaso de la Vega. Era hija del regidor toledano Fernando de Ribadeneira (de la familia de los Díaz de Ribadeneira, mariscales de Castilla y señores de Caudilla[1] ) y de Teresa Carrillo. Tuvo relación amorosa con Garcilaso, de la cual nació Lorenzo Suárez de Figueroa.[2] [3] Además de este hijo siguiendo ella soltera, tuvo otras dos hijas: María de Jesús y de Guzmán[4] y María Ponce de León.[5] Esta última probable hija de Fernando Álvarez Ponce de León, aspirante al condado de Arcos. Guiomar falleció muy posiblemente en Novés en 1546”. Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Guiomar_Carrillo

[15] http://www.google.es/search?hl=es&gbv=2&q=santa+guiomar&revid=977497519&sa=X&ei=n4l1UMGjI67J0AX_u4CgDQ&ved=0CBsQ1QIoBzge

 

 

[16] De todas formas el Día de la Hispanidad o Día de la Raza debe su fecha a la celebración de la Virgen del Pilar. Según cuenta la leyenda, Santiago Apóstol tuvo la visión, que le anunciara la madre de Jesús de Nazaret antes de viajar a hacer trabajo proselitista: “El país, que más crea en JESUCRISTO, en él me verás bajar del cielo sobre un pilar, una columna”. Todavía entonces el catolicismo, la fe en JESUCRISTO, no era ni mucho menos religión oficial en la Península ibérica, sino que los cristianos eran minorías reprimidas al tiempo que controladores y  represores de sus adeptos (Época de Santiago Apóstol y los Santos Varones, entre ellos, San Eufrasio, sepultado en Santa María del Mao, Valle del Mao, Lugo, Galicia, quien, se dice, trajo la cabeza de Santiago de Jerusalén).

[17]Preciosismo es la denominación de un movimiento social y cultural de naturaleza barroca que precede al clasicismo francés y hasta cierto punto lo prepara, en la primera mitad del siglo XVII. Las preciosas contribuyeron al refinamiento de la vida social, a la penetración de los intelectuales y de los artistas en los círculos aristocráticos culturales y, en definitiva, a la implantación del nuevo estilo de vida que caracteriza el clasicismo francés. Los hombres entonces tendrán que entrar en el arte de la galantería, sin importar si había o no amor de por medio, lo que importaba era el gesto refinado por ganarse el aprecio y admiración y respeto de la mujer. Los preciosos de ambos sexos solían reunirse en salones”. Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Preciosismo . “Las preciosas, que declaran preferir la aristocracia del espíritu a la de la sangre, revitalizaron la lengua francesa e impusieron nuevos estilos amorosos; establecieron pues sus normativas en un terreno en el que las mujeres rara vez habían decidido, según []Ana de Miguel en Los feminismos a través de la historia. Capítulo I. http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo1.html. Algunos estudios señalan la presencia de unas 800 preciosas en París.

 

 

[18] Crónicas…, p. 102.

[19] A modo de ilustración, se dirá, que existe otra definición de novela muy alejada de la Literatura, que se escribe con mayúscula cómo aparece en La Rousse, siendo un término del Derecho de época pasada.

[20][20] Sobre la novela histórica ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Novela_hist%C3%B3rica

[21] Ver en Crónicas de Santiago… p.15 el listado cronológico de los Señores Gobernadores, en que siquiera salen todos los del período narrado ni todo el período de gobierno de Gonzalo Nuño de Guzmán, iniciado en 1532 y concluido en 1538. En tanto, la novela misma incluye hechos tenidos lugar bajo la presencia de otro Gobernador, Hernando de Soto, como son las rencillas entre los dos personeros de la Iglesia, que se mencionan en el período 1939-1940, en el momento en que disminuyen, por lo que es válido situarlas desde momento anterior, al ser de tal envergadura, que ocupan un lugar en la Historia Fundacional de Santiago de Cuba, del Archipiélago de Cuba. Y, el atropello físico del Regidor por el Obispo Sarmiento tenido lugar en 1541. De hecho, el cobre del diezmo marca el momento histórico de inicio de la novela, tras la llegada del Obispo en 1535. Son, precisamente, las disputas eclesiales el sello colonial con base económica por la voracidad material del Señor Obispo.

[22] En los documentos y materiales históricos en disponibilidad de especialistas y público interesado en temas históricos, no queda claro quién fue el Comprador (1903) de la casa de la calle Heredia, en la que nació el mundialmente conocido Poeta José María Heredia. El Poeta sólo nació en Santiago de Cuba, siquiera en la ciudad transcurrió su niñez. Por tanto, la casa adquiere mayor importancia por la fundación de la Academia de Bellas Artes por un Pintor Academicista, que tuvo una serie de discípulo e impregnó las artes de la provincia de oriente por un Academicismo militante y una corriente naturalista, realista naturalista. Medio siglo contra corriente en el contexto mundial, aún ante la pérdida física del Maestro en la primera década, habla de su perdurable influencia. Santiago de Cuba se erigió en el bastión del Academicismo en la primera mitad del siglo XX, cuando, en Europa, fue deglutido por las corrientes “modernizantes” del impresionismo, expresionismo, cubismo y otros, agrupados en lo que se dio por llamar La Vanguardia.

[23] DR PROF. KARY TORRES FLOTATS (ANDREA TUTOR), “Pluma Castiza” en: http://www.andreatutor.com/ARTICULOS/PLUMA%20CASTIZA.htm

[24] En cada uno de los ensayos sobre esta cuestión, insistiré en el hecho de que en Santiago de Cuba entre Octubre de 1909 a 1912 se dio un robo descomunal: propiedades, dineros, negocios y obras del MAESTRO SEÑOR DON ANTONIO TORRES Y FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR FERNÁNDEZ, mientras su viuda y 4 hijos pequeños (Cuba de 1 años, cuando fallece repentinamente su Padre en su casa de Vista Alegre: 12.10.1909, Día de la Raza. El Certificado de Defunción dice 13, porque el médico llegó y certificó después de la medianoche. Inclusive, tal escarnio obligó a la Familia Torres a regresar de su casa de El Vedado (F entre 3ª y Calzada), La Habana, en la que vivían desde finales de 1909, a finales de 1912 0 principios de 1913. Luego, la Familia Torres se marchó definitivamente de la ciudad y la viuda sólo regresó en 1933 a buscar a sus 2 nietas mayores, hijas de su hijo primogénito, mi Papá. Ese mismo año o principios de 1934, él también se va a La Habana, donde residía toda la familia asturiana, es decir, por la vía materna. Fue un hecho frustrante, sobre el cual no se quería hablar o estaban amenazados.

[25] Algunas de ellas todavía seguían siendo usadas en el Camagüey y en algunos habitantes de La Habana a principios de los ’60, no así en Santiago de Cuba. Siquiera en personas, como mi Papá nacido en 1901 e hijo del MAESTRO DON ANTONIO TORRES I FLOTATS, alias ANDRÉS TUTOR, que había compartido su vida entre Santiago de Cuba y La Habana, niño de educación selecta y de los primeros habitantes de Vista Alegre, usaba tales formas verbales, tampoco, su madre asturiana de La Habana con 23 años de vida en Santiago de Cuba.

[26] Citado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Prosa_po%C3%A9tica

 

[27] Ídem.

[28] Sobre todo, los extranjeros sienten y señalan con especial fuerza la retórica en la poesía francesa, cual seña de identidad. Esto puede estar en consonancia con las prácticas del preciosismo y la vida de salón.

[29] Los gitanos en Cuba no tuvieron influencia en la conformación de la nueva nacionalidad, porque no tenían acceso a la migración hacia Isla. Llega la primera tribu gitana a inicios del s. XX, según testimonio del SEÑOR DON JUAN ANTONIO TORRES Y GARCÍA, hijo del Maestro ANDRÉS TUTOR (pseudónimo), hecho reflejado en la biografía de Emilio Bacardi con un matiz diferente. Pues, la Familia Torres percibió, que los gitanos no fueron bien recibidos en Cuba, no encontraron aceptación.  Luego de hacer una gira, se subieron a un barco y se marcharon del país. Además, creo comprender de la Historia de Cuba y España, que existían prohibiciones étnicas para viajar a Cuba, en las que se incluían los gitanos. Ello no quiere decir, que alguna que otra familia o individuo de esa etnia no haya llegado a Cuba, eso sí, siempre en calidad de español y sin presentarse desde otra perspectiva.

[30] En su expediente de matrimonio de Mayo de 1900, contenido en el Archivo del Arzobispado de La Habana, queda demostrado ser parroquiano de la Iglesia del Santo Ángel de La Habana antes de su matrimonio. Mientras, su Señora esposa era parroquiana de la Catedral de La Habana, luego, del Santo Ángel. Acostumbraba, además, a visitar la Iglesia de la Merced, pues esta Virgen acompañó a los aragoneses en las Cruzadas. Esto sin tomar en consideración su muy posible participación en la restauración y pintura de murales en ese santuario a finales del siglo XIX.

[31] De la opinión de Cristina Velarde, Directora de Oficina de Correos de Santander. Algunas opiniones de lectores sobre VALS PARA KARLA aparecen en: http://www.andreatutor.comMis lectores”.