Aceptación de medios de pago

(Artículo de opinión)

 

Autora: DR. PROF. CARY TORRES-FLOTATS [ANDREA TUTOR]. ILUSTRE SEÑORA FERNÁNDEZ SANTAMARÍA. Profesora Emérita de la Universidad de La Habana. Doctor en Ciencias Económicas, Instituto de América Latina, Academia de Ciencias, Rusia (1990). Doctor en Ciencias Sociológicas, Universidad de La Habana (1996).Graduada en el MGIMO Universidad del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia (1981).

 

Foto: ANDREA TUTOR, Santander, España, 12.9.2012

 

Cuando se hace referencia a los medios de pago[1], no se puede olvidar, que se trata, ante todo, de mercancías con características específicas, que les elevan sobre las otras y le convierten en equivalentes universales, o sea, en medida de valor. La presencia de los medios de pago en la sociedad, con independencia de nivel de desarrollo de los países, se remonta a una época poco conocida de la historia humana. Y, uno de los medios de pago más universal de la Prehistoria y la Antigüedad fue, precisamente, la sal, que ocupaba en la etapa, en que predominaba el trueque, como forma de intercambio de excedentes, el lugar que, hoy, ocupa el oro.

En calidad de medios de pago y medida de valor, han actuado diversas mercancías: lana, ovejas, conchas de mar, perlas, marfil y muchos otros, en dependencia de la ubicación geográfica de los grupos sociales y sus requerimientos étnicos. En la actualidad, el medio universal de pago, por excelencia, es el dinero en sus diversas formas, que van más allá de la moneda en metálico y billetes de banco, sobre todo, desde la universalización de la Banca, la que, en muchos países, ha conducido a reducir la masa monetaria circulante, y aumentado y diversificado los medios de pago; ha acelerado el ritmo de rotación del dinero, aumentado el ahorro, la masa crediticia y la inversión, así como ha dado lugar al surgimiento de múltiples productos y servicios bancarios. Además, el desarrollo de la Banca ha posibilitado un mayor control fiscal y de las finanzas a nivel social, convirtiéndose la Banca en columna vertebral de la sociedad, en estructura del andamiaje socioeconómico. Por ello, juega un rol muy importante y positivo en la organización y disciplina social.

En los países capitalistas, el desarrollo bancario ha conducido a la disminución o variación de hechos y métodos delictivos al haber menos circulante en mano, en viviendas y negocios. De facto, la calle se ha vuelto mucho más segura.

Ha quedado detrás la época de los virements de Lyon[2], que dieron origen al dinero aritmético, al que Yo conocí por la designación de moneda de cuenta al referirse al intercambio comercial de los países del Bloque Socialista o Soviético, a su rublo convertible[3].

La aceptación o no de los medios de pago no depende, legalmente, del comerciante minorista, si nos referimos a la moneda circulante o su equivalente plástico: las tarjetas de crédito y débito[4][4]. En el caso de las primeras, en cada operación de compra el banco satisface la suma de los precios de las mercancías adquiridas al Vendedor de un margen de crédito previamente concedido al Portador, es decir, al Cliente del banco en cuestión. Por tanto, se reflejará el ingreso monetario en la cuenta del Vendedor, que lo atesora, incrementando su saldo. En el caso de la segunda, la de débito, la relación del pago al Vendedor recorrerá el mismo camino, en tanto que reducirá casi instantáneamente el saldo en poder del Cliente bancario. Por ello, la no aceptación de un medio de pago plástico sólo debería depender de la presencia o no en el establecimiento de una terminal bancaria. Lo contrario representa una ilegalidad, por ser medios de pagos universales, con el mismo poder de compra que el dinero moneda; medios de pago, respaldados por un saldo a favor de quién los presenta y por la institución, que ha emitido dichas tarjetas, el banco.

La no aceptación de tarjetas en el Comercio Minorista o el incremento del monto menor a consumir resulta no sólo un hecho contraproducente, sino que constituye, desde mi punto de vista, un acto ilegal, que ha estado presente por la falsa idea de que en neoliberalismo no existe orden económico o se está en presencia de un el voluntarismo económico rayano  con la vulgaridad es la libertad de comercio, llegando a generar la dictadura del vendedor sobre los clientes o la clientela de un establecimiento. La no aceptación de tarjetas emitidas por un banco con saldo disponible pone en cuestionamiento, ante todo, a la institución emisora, al actual Sistema Bancario Internacional, al Sistema Monetario-crediticio del siglo XXi en sus albores.

CONTINUARÁ….

 

 

 



 



[1] En el presente artículo de opinión sólo se hará referencia a los medios de pago, que participan en la circulación dentro de la red del Comercio Minorista de forma habitual sin incluir los cheques bancarios, que pueden ser aceptados o no, en la circulación entre el comerciante minorista y el consumidor final del sector no empresarial y estatal.

[2] Los virements de Lyon deben su existencia a la Edad Media y fue una nueva modalidad entre los medios de pago de su tiempo, en que tres empresas o individuos confrontaban sus respectivos créditos en una correlación tal: “Si A tiene un crédito contra B, B otro contra C y C otro contra A, la simple confrontación de estos créditos hasta cancelarlos como magnitudes positivas y negativas, hasta un cierto límite, quedando sólo un saldo final” Cita: Marx, Karl, KAPITAL, Ediciones Venceremos, La Habana, T.I, p. 101..

[3] El rublo convertible está asociado a la existencia del CAME (COMECOM) y, por tanto, al intercambio comercial entre sus países miembros. El CAME fue fundado en 1949, siendo la primera organización económica internacional integracionista y una consecuencia de la II Guerra Mundial al igual que el Pacto de Varsovia. Su moneda, el rublo convertible, no tenía forma física.

[4] La tarjeta de débito es una tarjeta bancaria de plástico de 8.5 × 5.3 cm con una banda magnética en el reverso (y actualmente también se incluye un chip electrónico) que guarda información sobre los datos de acceso, el nombre y número de cuenta del titular, usada para poder efectuar con ella operaciones financieras activas (incrementar el saldo), pasivas (disminuir el saldo) o neutrales (no incrementan ni disminuyen el saldo disponible).En este tipo de tarjeta el dinero que se usa es el que se toma a débito del que el titular dispone en su cuenta bancaria y no el que le presta el banco como ocurre con las tarjetas de crédito. Algunos bancos realizan acuerdos con sus clientes para permitirles extraer dinero en descubierto, generando un préstamo con sus respectivos intereses. Su cuota anual es más barata que la de crédito o incluso resulta gratuita y es uno de los instrumentos financieros más utilizados en el mundo civilizado. http://es.wikipedia.org/wiki/Tarjeta_de_d%C3%A9bito